Niños rohinyás
Varios niños rohinyás descansan tras cruzar la frontera entre Birmania y Bangladesh a través del río Naf. ABIR ABDULLAH / EFE

La Consejera de Estado y jefa de facto del Gobierno birmano, la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, dijo que el país está preparado para el retorno de refugiados rohinyás que hayan completado el proceso de "verificación" tras huir a Bangladesh.

Según recoge la prensa local, Suu Kyi realizó esta afirmación durante una reunión el lunes con una delegación del Consejo de Seguridad de la ONU encargada de informar sobre la crisis humanitaria desatada en agosto pasado a raíz de una operación militar que conllevó el éxodo de unos 700.000 rohinyás, de étnia bengalí y credo musulmán, al país vecino.

La líder birmania solicitó una mayor cooperación de las autoridades de Dacca para acelerar el proceso de repatriación, aplazado en enero por el Gobierno bangladesí, se indica en un comunicado del ministerio de Información.

La misión de la ONU, que aterrizó ayer en la capital birmana tras visitar los campos de desplazados en Bangladesh, se reunió también con el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Min Aung Hlaing, y otros representante gubernamentales de Birmania.

La delegación tiene previsto viajar este martes al estado Rakáin, en el oeste birmano, de donde huyeron esos cerca de 700.000 refugiados por las operaciones militares contra un grupo rebelde rohinyá que comenzaron a finales de agosto.

El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU ha tildado la acción militar en Rakáin de "limpieza étnica de manual", calificación esta última compartida por Estados Unidos, entre otros países.

Según denunció Médicos sin Fronteras en diciembre, unos 6.700 rohiyás habrían perdido la vida como consecuencia de las operaciones militares.

El embajador peruano Gustavo Meza-Cuadra, cuyo país ocupa este turno la presidencia del Consejo de Seguridad, encabeza la misión formada por 15 personas.

En Bangladesh, la delegación visitó los campos de refugiados instalados en la frontera con Birmania, escuchó testimonios de algunas víctimas y comprobó la magnitud de la crisis humanitaria.

En Birmania, tendrán la oportunidad de escuchar la versión birmana y visitar algunas de las poblaciones donde vivían los refugiados y que han quedado destruidas.

Un tribunal de justicia birmano condenó en abril a 7 soldados a 10 años de prisión con trabajos forzados por el asesinato de una decena de rohinyás durante la campaña militar.

Las ejecuciones tuvieron lugar el 2 de septiembre en Inn Din, en Rakáin, y los cadáveres fueron enterrados en una fosa común que se descubrió meses después.

Las autoridades birmanas, que firmaron en noviembre un acuerdo con Bangladesh para repatriar a los refugiados, mantienen que no se han cometido abusos durante las operaciones militares en Rakáin contra "terroristas".

Birmania no reconoce a los rohinyás, los considera inmigrantes bangladeshíes y los somete a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.