Fibra óptica.
Fibra óptica. EUROPA PRESS/JCCM

Uno de los problemas con los que se topan los municipios pequeños es el aislamiento tecnológico producido porque para las grandes operadoras no es rentable invertir en las infraestructuras necesarias para hacer llegar la tecnología hasta estas zonas.

El aislamiento tecnológico además de perjudicar el día a día de los habitantes de estos municipìos también impide su desarrollo empresarial y comercial. En la provincia de Barcelona, la Diputación tiene contabilizados un centenar de poblaciones a las que no llega, ni llegará, la fibra óptica a no ser que sea mediante inversión pública.

Por ello, este mes de abril la Diputación de Barcelona invertirá 18.899.161 millones de euros para iniciar la primera fase de las obras para desplegar la fibra óptica a través de 252 km de carreteras –de titularidad propia– y conectar 55 municipios para llegar a 178.540 habitantes.

El proyecto tiene la voluntad de promover que cualquier persona tenga acceso a los servicios de banda ancha trabajando, a la vez, para mantener el equilibrio territorial de la provincia.

Según ha explicado el diputado de Hacienda, Recursos Humanos, Procesos y Sociedad de la Información de la Diputación de Barcelona, Joan Carles García Cañizares, «uno de los objetivos es que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades y servicios vivan donde vivan, sea un municipio pequeño o una ciudad importante del área de Barcelona».

La primera fase de las obras finalizará en diciembre de este año y llevará la fibra óptica pública hasta la puerta de 55 municipios, a partir de aquí serán los ayuntamientos los que se encargarán de canalizar la fibra dentro de su territorio.

En este sentido, asegura García Cañizares, «el presente y el futuro nos lo marca cómo utilicemos las nuevas tecnologías: es muy fácil llevar la fibra óptica a l'Hospitalet pero muy difícil llegar a Santa Fé, que es un municipio pequeño donde las operadoras no tienen voluntad de llegar».

Para hacerlo posible se aprovecharán los proyectos que ya se tenía planeados la Diputación, como la mejora y la conservación de la red de carreteras provinciales, y se canalizará con 4 tritubos de 20 milímetros por donde pasarán los tubos de fibra óptica.

El diputado de Infraestructuras Viarias y Movilidad, Jordi Fàbrega, asegura que con esta infraestructura «ofrecemos la posibilidad que todas las operadoras pasen, sean más grandes o más pequeñas, y evitamos también el monopolio» y ha añadido que «la banda ancha es una necesidad básica para igualar a los ciudadanos de los diferentes municipios independientemente de su número de habitantes».

La primera fase permitirá llevar la fibra óptica a 55 poblaciones entre ellas, Sitges y Sant Pere de Ribes (Garraf) con 60.000 habitantes; Torrelles de Llobregat (Baix Llobregat) o La Garriga (Vallès Oriental).

Destacar que 85 municipios de la provincia de Barcelona ya disponen de banda ancha pública y que a partir de 2019, la Diputación contempla una segunda fase de inversión vinculada a este proyecto y que conectará 41 municipios a través de la fibra óptica aprovechando en trazado de las carreteras de la Diputación de Barcelona.

Inversiones comunitarias

L'Ametlla de Mar o Sant Joan de les Abadesses son un ejemplo de municipios que han recurrido a nuevas formas de financiación, como el crowdlending, en forma de inversión comunitaria con impacto positivo sobre las personas y sobre el territorio.

Mediante plataformas de inversión que se diferencian de los bancos, como es el caso de ECrowd, poblaciones donde a las grandes operadoras no les resulta rentable la llevar la fibra óptica, han podido canalizarlas utilizando la financiación colectiva para sus proyectos.

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