Ilustración que muestra la alimentación por punción y arrastre en terópodos
Ilustración que muestra la alimentación por punción y arrastre en terópodos SYDNEY MOHR/CURRENT BIOLOGY

Los terópodos confiaron en una estrategia de mordedura de punción y tracción para matar y consumir a sus presas. Pero el análisis de los patrones de desgaste y el modelado de los dientes dentados con forma de cuchilla de estos dinosaurios sugiere que estos dinosaurios parecidos a las aves no necesariamente competían directamente para conseguir su próxima comida.

Algunos de ellos aparentemente atacaban a las presas más grandes y luchadoras, mientras que otros se aferraban a una comida más blanda o pequeña.

"Todos estos dinosaurios vivían al mismo tiempo y en el mismo lugar, por lo que es importante saber si compiten por los recursos alimenticios o si apuntan a diferentes presas", comenta la investigadora Angélica Torices, de la Universidad de La Rioja, en España. "A través de este trabajo empezamos a entender un poco mejor las interacciones entre estos dinosaurios predadores en el ecosistema", dice.

Según explica Torices, los científicos encontraron que, en general, cada familia o grupo de terópodos mordían de manera diferentes. Por ejemplo, descubrieron que los celurosaurios -más relacionados con las aves que con otros dinosaurios- muerden de la misma manera a través de un sistema de punción y tirón, pero los troodóntidos y los dromeosáuridos pueden haber preferido presas diferentes. Los troodóntidos aparentemente favorecieron la necesidad de fuerzas de mordida inferiores en comparación a los dromeosáuridos.

Para el análisis, Torices primero examinó los patrones de pequeños arañazos en los dientes, para ver si podía establecer cualquier patrón en la forma en que los dinosaurios comían. Junto a colegas como Ryan Wilkinson de la Universidad de Alberta, Canadá, la investigadora también utilizó un enfoque de modelado llamado análisis de elementos finitos, comúnmente utilizado para resolver problemas en ingeniería y física matemática, para explorar cómo los dientes de los dinosaurios podrían haberse comportado en diferentes ángulos de corte.

Según concluye Torices, ambos enfoques llevaron a la misma conclusión general. Todos los dinosaurios estudiados emplearon un movimiento de alimentación por punción y tracción, en el cual se forman arañazos paralelos mientras muerden a la presa, seguidos por rasguños oblicuos mientras la cabeza tira hacia atrás con las mandíbulas cerradas. Sin embargo, descubrieron que las diferentes formas de los dientes actuaban de manera diferente bajo una variedad de ángulos de mordida simulados.

La evidencia sugiere que Dromaeosaurus y Saurornitholestes --géneros de dromeosáuridos- estaban bien adaptados para el manejo de presas en apuros o para procesar huesos como parte de su dieta.

En cambio, los dientes de Troodon -especie de troodóntidos- eran más propensos a fallar en ángulos de mordida incómodos. Los hallazgos sugieren que los troodóntidos pueden haber preferido presas más blandas como invertebrados, presas más pequeñas que requirieron una mordida menos poderosa o que podrían ser tragadas enteras, o bien presas inmóviles como la carroña.

Torices concluye que ahora están trabajando para desarrollar modelos más complejos para incluir los dientes junto con sus raíces y mandíbulas para comprender mejor el proceso de mordedura.

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