La transformación física que Charlize Theron llevó a cabo en Monster (2003) le valió a la sudafricana una estatuilla como mejor actriz después de varias nominaciones. Demostró que podía hacer papeles dramáticos, alejados de los clásicos personajes de mujer escultural.

Con Tully, su última película, la intérprete se ha preparado otra vez a conciencia y, sin reparos, renuncia a su belleza para dar vida a una madre desesperada con tres hijos que tiene obesidad. El personaje ha requerido que sustituyese el ejercicio por una dieta hipercalórica que le ha hecho ganar 22 kilos de peso.

Cuando acudió al programa de Ellen DeGeneres la estrella contó que había tenido que comer de todo, pero que "su droga preferida eran las patatas fritas". Y las comía a todas horas y por todas partes. "Tenía una bolsa en mi coche, otra en el baño, en la cocina, en la entrada de casa… Allá donde iba, siempre habían paquetes de patatas fritas".

Sin embargo, reconoce que en esta ocasión le ha costado muchísimo más recuperar su figura. "Cuando hice Monster tenía 27 años y estuve una semana sin comer y conseguí ponerme en forma. ¡Fue una locura!, dijo Theron, de 42 años, quien añadió: "¡Eso ya no sucede!"

Durante la entrevista, hizo hincapié en que como actriz para ella es muy importante que haya una transformación que le permita entrar en el personaje. "Cualquier mujer que se queda embarazada gana peso y le lleva cerca de año y medio perderlo o de lo contrario empiezan a juzgarte", dijo Theron que tiene dos hijos adoptados.

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La protagonista de Italian Job reconoció que la dieta a la que se sometió para el papel le provocó  "una depresión". Le resultó difícil porque "no estaba preparada para ver cómo esa cantidad de alimentos procesados iba a afectar a mi cuerpo!", prosiguió.

"La frase de ‘eres lo que comes’ es muy cierta porque comí como una persona extenuada y así me sentí: cansada todo el tiempo, y fue algo difícil de cortar porque es algo más mental que físico", contó en el programa.

El monstruo que llevamos dentro

Con su brutal interpretación en Monster marcó un antes y un después en su carrera. En Aileen Wuornos, una prostituta ejecutada en Florida por asesinar a seis hombres en 2002, no había ni rastro de Charlize Theron.

Pero centrarse solo en el peso que ganó y las prótesis que llevó en el rodaje es restar importancia al trabajo interno que la intérprete hizo para construir al personaje.

La arrogancia y las poses que adoptaba la actriz dibujaban perfectamente a Wuornos, una mujer de apariencia dura y conflictiva, marcada por los abusos sexuales y que en su interior buscaba cariño. Una historia de amor, pero trágica.