Cifuentes: la 'justiciera' anticorrupción que no superó su propio listón

Cifuentes, tras su investidura como presidenta de la Comunidad, en junio de 2015.
Cifuentes, tras su investidura como presidenta de la Comunidad, en junio de 2015.
Emilio Naranjo / EFE

Seguramente, entre los "errores políticos, personales y profesionales" que, en su despedida, aseguró haber cometido Cristina Cifuentes, la recién dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid nunca imaginó que lo que daría la puntilla a su carrera política serían dos cremas por un valor conjunto de 40 euros.

En más de 30 años de trayectoria política, Cifuentes (Madrid, 1964) ha sido la dura delegada del Gobierno que no dudó en cargar contra el 15M; la política carismática, que en plena ola de Podemos y Pablo Iglesias, no dudó en asegurar que ella era la verdadera "coletas"; la autonombrada adaliz contra la corrupción en el PP de Madrid, que no dudó en llevar a excompañeros y exjefes a la fiscalía, desde Ignacio González por el caso Lezo y, hace apenas unos días, al Gobierno de Esperanza Aguirre, por presuntas irregularidades en el proyecto de la Ciudad de la Justicia.

También, uno de los nombres que hasta ahora era permanente en las quinielas para suceder a Mariano Rajoy al frente del PP y quién sabe si del Gobierno.

Todas estas facetas caben en una trayectoria política que terminaba, al menos de momento, este miércoles con su dimisión como presidenta. La decisión se precipitó justo una semana, porque tenía previsto anunciarlo el miércoles siguiente, el Dos de Mayo, Día de la Comunidad de Madrid. Pero la grabación de una cámara de seguridad en un centro comercial frente a la Asamblea de Madrid, donde se la ve devolviendo botes de crema facial que presuntamente había robado, hizo su situación insostenible.

Cifuentes no tuvo más remedio que convocar a sus colaboradores más estrechos este miércoles, a los que se sumó la secretaria general el PP, ministra de Defensa y su principal valedora en toda la crisis, María Dolores de Cospedal.

Una hora después, la ya expresidenta anunciaba ante la prensa su "renuncia a ser presidenta de la Comunidad de Madrid" como resultado de lo que consideró una "campaña" contra ella en la que "se han traspasado todas las líneas rojas" con el objetivo de acabar con ella como "política" y también "como personal.

En una comparecencia en la que tambiém hablaban sus gestos, ha denunciado "un linchamiento mañana, tarde y noche; por tierra mar y aire" durante más de 35 días desde que eldiario.es publicara las primeras informaciones sobre su presunto máster.

Ha admitido haber cometido "errores personales, políticos y profesionales" e, incluso en un momento así, recurrió al humor negro para asegurar que también "me he saltado semáforos en rojo".

Inicios en Alianza Popular

La carrera política de la expresidenta empezó en las filas de Alianza Popular, donde empezó a trabajar como asesora antes de las lecciones al Parlamento Europeo de 1987, a las que concurrió en el puesto 57 de la candidatura del partido padre del PP.

Una posición postrera que nada tuvo que ver con las metas que, con el paso de los años, fue logrando Cifuentes.

Ya en los años 90, fundado ya el PP y sus Nuevas Generaciones, en las que también militó, Cifuentes se convirtió en diputada de la Asamblea de Madrid en 1991. No la abandonó hasta 21 años después. Entre tanto, fue su vicepresidenta primera entre 2055 y 2012.

Para entonces ya se había convertido en un valor al alza del PP y cuando Mariano Rajoy se convirtió en presidente del Gobierno en 2011, la nombró delegada del Gobierno en Madrid, un puesto tradicionalmente gris al que Cifuentes supo sacar un tremendo rédito político.

Dentro del PP, también hizo carrera. Antes de suceder a Aguirre y de emprender una "limpia" de un partido regional manchado por numerosos casos de presunta corrupción, formó parte de los equipos de Esperanza Aguirre. En tiempos de la exlideresa, Cifuentes fue miembro del Comité de Dirección del PP de Madrid, del Comité Ejecutivo, de la Junta Directiva Regional y del Comité de Derechos y Garantías.

Asimismo, Cifuentes se sentó en los consejos de administración de Radiotelevisión Madrid, Cultura Museos y de Patrimonio Histórico, Taurino y General de Cajamadrid.

A pesar de esta trayectoria, Cifuentes aseguraba en 2016 que vive de alquiler y que tenía 3.000 euros en su cuenta corriente. Según la declaración de bienes que rindió en 2015 a su llegada al Gobierno regional, tenía 26.392 euros en una cuenta corriente, pero ni pisos ni vehículos en propiedad.

Despegue político

En su etapa como delegada del Gobierno, tomó el relevo de Alberto Ruiz Gallardón como verso suelto del PP y se explotó su faceta de política sin pelos en la lengua, respetuosa pero independiente de su partido, partidaria del aborto y republicana declarada. También aficionada a los toros, como Aguirre, la mentora de que terminó distanciándose.

La simpatía que suscitaba Cifuentes entre parte de los madrileños convivía con la animadversión por parte de otros, sobre todo a raíz de las movilizaciones del 15 de mayo de 2011. No tuvo miramientos en ordenar el desalojo de la Puerta del Sol en el primer aniversario del 15M, con detenidos y hasta una mujer abofeteada, ni de emplear la fuerza al término de las "Marchas por la Dignidad" en 2014.

En su ayuda quedarán las imágenes en la que camina por su barrio de Madrid, Malasaña, mientra es increpada por gente que la grita a centímetros de la cara.

También, el episodio personal más duro por el que ha atravesado en su vida y que citó en alguna ocasión a lo largo de la crisis que la ha terminado apartando de la Comunidad de Madrid, en el sentido de las cosas que realmente son importantes.

En agosto de 2013, la moto en la que circulaba fue envestida por un coche en la Paseo de la Castellana y Cifuentes resultó tan gravemente herida que en los siguientes días se temió por su vida en varias ocasiones.

Consiguió salir del trance y, poco a poco, recuperarse de sus heridas y fortalecerse físicamente. Tiempo después, aún huía de cualquier persona a su alrededor con un leve resfriado, pero era ya un tiempo en el que, al menos, las preguntas de la prensa empezaba a interesarse por metas más altas, que llegaron en 2015.

Presidenta por partida doble

Tal y como se preveía, Rajoy dejó caer a Ignacio González, entonces presidente autonómico en sustitución de Aguirre, y designaba a Cifuentes para encabezar la candidatura al Gobierno regional de aquel año.

Dos años más tarde, en marzo de 2017, la ya presidenta regional se convertía de pleno derecho en presidenta del PP de Madrid, después de liderar la gestora que se formó tras la dimisión de Aguirre. Había comenzado su cruzada contra cualquier irregularidad, la cometiera el compañero que la cometiera. "En este PP de Madrid no tienen cabida los corruptos", proclamó tras ser elegida, una frase que muchos en el partido han recordado en los últimos días de Cifuentes, a la que culpan de haber puesto el nivel tan alto que ni ella pudo pasarlo.

Cifuentes ganó las autonómicas de 2015 y volvió a la Puerta del Sol. Y a la Asamblea de Madrid, pero en este caso a las sesiones de control al Gobierno que ella encabezaba. Y, como en ocasiones anteriores, seguía echando balones fuera sobre más elevadas aspiraciones políticas que finalmente han quedado truncadas por la tormenta perfecta entre informaciones periodísticas y el "fuego amigo" que Cifuentes llevaba más de un mes denunciando.

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