Íñigo Errejón, diputado de Podemos y aspirante a la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.
Errejón, candidato de Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. EFE / FERNANDO ALVARADO

En apenas diez días, Íñigo Errejón ha pasado de escuchar al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, advertirle que "tonterías, ni una", a confirmarse como candidato del partido al Gobierno de la Comunidad de Madrid, cerrando para ello un acuerdo con su adversario y secretario general de Podemos madrileño, Ramón Espinar, con una lista en la que serán mayoría los errejonistas y asegurándose el control sobre la estrategia electoral de aquí a mayo de 2019.

No fue una victoria completa, pero Errejón consiguió salvar la mayoría de los muebles con un pacto que se terminó de confirmarse este viernes, con el anuncio de que su número dos, la mujer errejonista que ya se había asegurado un día antes, era nada menos que Tania Sánchez, exdiputada regional de IU que llegó a Podemos de la mano de Pablo Iglesias, del que se fue distanciando progresivamente.

Hasta el punto de pasar a engrosar las filas errejonistas cuando en septiembre de 2016 presentó, por sorpresa y a traición según algunos en Podemos, una candidatura conjunta con Rita Maestre, una de las guardias pretorianas de Errejón, para disputar a Espinar la secretaría general de Podemos en la Comunidad de Madrid.

Sánchez y Maestre no ganaron, pero quedó la enemistad que se ha saldado con una victoria de la exconcejal de Rivas Vaciamadrid, de la mano de Errejón.

Primarias por separado

El panorama no pintaba tan bien la semana pasada para el secretario de Análisis Estratégico, cuando contra su voluntad de ir más despacio, Espinar irrumpía en plena crisis de la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, anunciando un acuerdo para celebrar primarias "lo antes posible" para confeccionar la candidatura al Gobierno regional.

Sería a través de un nuevo sistema que desdoblaba la elección de candidato o número 1 y el resto de la lista, que se haría en meses distintos y en el que Errejón se consideraba perjudicado porque podría ser elegido candidato, como le había prometido Iglesias después de Vistalegre II, pero podría perder el control sobre su lista electoral, que podría estar llena de afines a Espinar y del secretario general.

Las tornas empezaron a cambiar para el antiguo número 2 de Podemos apenas un día después, cuando diputados errejonistas de la Asamblea de Madrid se preparaban ya para no repetir en una lisa electoral de la que consideraban que serían barridos.

Tal era la contrariedad de Errejón, que llegó a sembrar dudas de si presentarse o no a las elecciones autonómicas, lo que le valió la advertencia de Iglesias. Los inscritos de Podemos, dijo el secretario general, "no van a permitir que nadie se dedique a marear la perdiz". "Ni media tontería", lanzó Iglesias a Errejón. Desde fuera, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y cercana al sector Anticapitalistas, Lorena Ruiz-Huerta, era espectadora de la relación entre estos dos dirigentes y exclamaba "virgencita, que me quede como estoy".

Para entonces, miembros de Podemos ya no daban crédito a que su partido aprovechara para iniciar una nueva guerra interna, con epicentro una vez más en Madrid, estando Cifuentes en la cuerda floja. Este viernes, Espinar lo ratificaba. "Hemos tenido una semana muy mala, lo hemos hecho francamente mal".

A pesar de la regañina pública que se llevó Errejón de Iglesias, al día siguiente Espinar reculaba y modificaba el sistema de primarias para dejarlo en la elección simultánea del cabeza de lista, su proyecto y el resto de candidatos.

Habían pasado cuatro días y parecía que las aguas volvían a su cauce, a la espera de celebrar las primarias entre el 9 y el 14 de mayo. El único sobresalto lo provocó Anticapitalistas, la tercera corriente de Podemos, minoritaria pero influyente. Decidió no presentarse a unas primarias que, según Ruiz-Huerta, llamada a ser contrincante de Errejón, no iban a garantizar la integración de propuestas sino la "expulsión" de quienes no resultaran ganadores.

Documento de Bescansa

La calma volvió a romperse un par de días después, el jueves de esta semana, con un movimiento, que ha sido calificado de "filtración" y de "error" y que a punto estuvo de provocar una guerra total en Podemos.

Carolina Bescansa, fundadora del partido y hoy diputada rasa por sus diferencias con la dirección, publicaba por error y durante apenas unos minutos un documento que proponía a Errejón el reparto con los suyos de su lista a la Comunidad de Madrid y colocarse como su número dos. Mirando más al futuro, apuntaba a una alianza similar para desbancar a Iglesias del liderazgo de Podemos.

Bescansa lo retiró rápidamente, se desmarcó del plan y aseguró que se trató de un error de su equipo y de un documento que no tenía ni su visto bueno ni el de Errejón. Pero ya era demasiado tarde, porque los periodistas que no lo cazaron por sus propios medios recibieron la ayuda de pablistas que les avisaron de la existencia de un material tan sensible.

La dirección de Podemos dijo que este acontecimiento era de "máxima gravedad" y los ojos de los afines a Iglesias se volvieron hacia Errejón, que rápidamente salió al paso para dejar claro que la propuesta le parecía "delirante" en algunas partes. "He conocido hoy el documento del que no tenía la menor constancia y que me parece inaceptable en todo punto".

Espaldarazo a Errejón

Mientras, Iglesias guardaba silencio en la enésima gran crisis de Podemos. Lo rompió este viernes en una comparecencia ante la prensa en la que, más allá de presenciar la escenificacón de cómo Errejón y Espinar han aparcado sus diferencias y se muestran dispuestos a trabajar juntos, dio un espaldarazo a Errejón.

"He escuchado a Íñigo y confío en él", pontificó Iglesias, que le confirmó como candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid, con un acuerdo que le permitirá nombrar al 60% de la lista electoral, frente al 40% que elegirá Espinar o el pablismo. En esta mayoría se incluye su número dos, Tania Sánchez, un nombre que ha escocido especialmente entre los afines de Espinar.

Preguntado sobre esta designación, el secretario general del Podemos madrileño se limitaba a recordar que "Íñigo tiene que tener margen de autonomía para hacer un equipo en el que se sienta cómodo".

Cómodo o no, lo cierto es que después de diez días de infarto, Errejón se ha alzado con la victoria en su enfrentamiento con Espinar, el principal perjudicado por su pacto con Iglesias para ser candidato a la Comunidad de Madrid.

Errejón ha pasado de ver peligrar el control de su candidatura frente a Espinar a asegurarse que su nombre vuelve a brillar en el podium de Podemos.