El conductor novel que mató a un anciano en Madrid
Imagen que muestra al conductor novel que mató a un anciano de un puñetazo en Torrejón de Ardoz (Madrid). A. D.

El jurado popular constituido en el juicio que se ha celebrado recientemente en la Audiencia Provincial de Madrid emitió este miércoles un veredicto de culpabilidad por un delito de homicidio por imprudencia contra el acusado de matar a un anciano de un puñetazo en Torrejón tras una discusión de tráfico en mayo del año pasado

Según han informado fuentes jurídicas, los nueve miembros del jurado han emitido su decisión de forma unánime y en las próximas semanas el magistrado que ha presidido la vista oral redactará la sentencia correspondiente a este veredicto.

La Fiscalía Provincial de Madrid solicitaba 12 años de prisión para el acusado, José María P. S., por el homicidio del anciano, pena que la familia del anciano eleva a 22 años de prisión al añadir la agravante de abuso de superioridad. Ramón, como se llamaba la víctima, tenía 81 años y cuidaba de su mujer, enferma de alzheimer.

Por su parte, otras fuentes jurídicas indican que la condición de homicidio por imprudencia implica dilucidar una pena entre uno a cuatros años de prisión.

La agresión al anciano

Durante el juicio, José María P.S manifestó que sólo le golpeó después de que éste le llamara "gitano de mierda" en el transcurso de un encontronazo que tuvieron en un paso de peatones como consecuencia de ir a demasiada velocidad.

Según el relato del acusado, se encontraba en un polígono recogiendo a una acompañante, que luego ha identificado como a una prostituta, y un familiar que se encontró le comentó que su madre estaba mala. Tras ello, decidió dirigirse a su casa, donde vivía junto a sus padres y su mujer, que había dado a luz a su hija hace unos 40 días.

"Estaba preocupado e iba bastante rápido. Tuve que frenar para no atropellar al hombre, que entonces me lo recriminó. Me dio un golpe en el capó", ha narrado el procesado, quien ha especificado que la víctima era un anciano de estatura media. Tras ello, le comentó que por favor le dejara que se tenía que ir.

"Me dijo que se cagaba en mis muertos y que era un gitano de mierda. Fue un acto reflejo y le aparté el bastón. Se cayó de espaldas y se golpeó la cabeza. Yo me empecé a agobiar por toda la situación y me fui cuando vino la ambulancia. No pensé que se habría muerto", ha manifestado. Tras ello, se fue su casa y se fumó un cigarro. Más tarde, se entregó voluntariamente a la Policía.

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