Incendio forestal en la Serra de San Mamede en octubre de 2017
Una imagen de archivo de un incendio forestal. REMITIDA - Archivo

La Xunta se fija el objetivo de que no ardan más de 20.711 hectáreas en 2018, lo que supone 5.000 hectáreas más que las 15.204 marcadas para 2017. El año pasado se quemaron 61.700, de las que casi 50.000 quedaron arrasadas en un fin de semana en octubre en el que fallecieron cuatro personas.

Así figura en el borrador del plan de lucha contra el fuego del Gobierno gallego (Pladiga) para este año, al que ha tenido acceso Europa Press, que se prevé aprobar a lo largo de abril por el Gobierno gallego y que será tratado este miércoles en la reunión del Consello Forestal.

Asimismo, en 2018 se mantiene la intención de que los fuegos no superen las tres hectáreas por incendio -los objetivos que se marca la Consellería de Medio Rural cada año se establecen con base en la media de la última década- Esta cifra se disparó hasta casi 20 hectáreas por fuego en 2017, más del doble de las 9 hectáreas de media del año anterior y lejos de su objetivo.

En lo tocante a la superficie arbolada por fuego se fija la meta de no superar una hectárea por fuego, pero en 2017 la media se elevó hasta 9,3 hectáreas. De hecho, casi la mitad de la superficie quemada el año pasado fue arbolada, fueron 29.233 hectáreas del total de 61.700 ardidas.

FUEGOS DE MÁS DE 25 HECTÁREAS Y SITUACIÓN 2

En 2017 hubo 3.141 incendios, de los cuales 657 eran de más de una hectárea (el objetivo era de 558). En 2018 sube hasta 590 el tope a cumplir, 32 más que la anterior meta.

También se quiere que el número de fuegos mayores de 25 hectáreas se mantenga por debajo del 2% del total (fue el 5,5% en 2017), así como que el porcentaje de incendios menores o iguales a una hectárea esté por encima del 70% (el 71% en 2017).

En 2017 hubo 24 incendios de situación 2 -que ponen en riesgo a viviendas y población-, mientras que para este año se espera que no haya más de 16.

OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN: AUMENTAR LA DETENCIÓN DE INCENDIARIOS

En el Pladiga también se recogen objetivos de investigación y disuasión de incendios, entre los que está "reducir" el número de aquellos originados por causa desconocida o sin especificar, así como de los que se encuentran en zonas de especial vigilancia.

Además, se apuesta por incrementar la proporción de fuegos detectados en su fase inicial desde los puestos de vigilancia y las cámaras fijas respecto a la media del último lustro.

Junto a esto, se aboga por mantener los recursos propios destinados a detección e investigación, con la meta de "incrementar la localización de sospechosos y detención de presuntos incendiarios".

Para ello, se cree necesario fomentar los canales de colaboración a través del Comité de Coordinación Policial Antiincendios. De hecho, una de las cuestiones que quedó en evidencia en la recién concluida comisión parlamentaria de incendios fue la falta de colaboración entre cuerpos, tal y como denunciaron agentes forestales.

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