Rehabilitación de un edificio
El edificio del barrio de Fuencarral en Madrid, antes y después de la rehabilitación. TINSA

Uno de los sectores más tradicionales y con mayor peso en la economía española, es el de la construcción. Creimos que no sería así tras la crisis, pero la fiebre por la vivienda ha vuelto. Hay empleo de nuevo en la construcción y en la rehabilitación, esta última cada vez más importante.

De hecho, por cada puesto de trabajo en obra nueva se generan 1,5 en reformas. Según la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac), el volumen de negocio de este sector escalará este año por encima de los 16.100 millones de euros, un 6,4% más que en 2017. De la mano de esa intensa actividad llegan nuevos empleos, como el caso del asesor técnico en reforma.

Cuenta esta asociación que estos asesores se encargarán de realizar un ‘servicio posventa’ para detectar las necesidades que surjan en la vivienda con el paso del tiempo y así fidelizar al cliente. Y ese seguimiento, con su correspondiente auditoría, propiciará un mantenimiento continuado del estado de los inmuebles.

El asesor técnico estará capacitado para realizar chequeos sobre el estado de una vivienda y ofrecer al cliente recomendaciones para ejecutar reformas orientadas a incrementar el rendimiento del inmueble en términos de valor patrimonial y calidad de vida. Como consecuencia, la construcción podría lograr un modelo de negocio más sostenido en el tiempo.

El 70% de las casas pasan antes o después por una reforma

Sin embargo, actualmente sólo se reforman cuatro casas de cada 100, una cifra que podría dispararse gracias a la confianza que aportará a los clientes una figura como la del asesor técnico. Andimac, a través de TÜV-Rheinland, comenzará a certificar a los primeros profesionales que, de manera imparcial e independiente, coordinarán toda la obra y auditarán a posteriori que esté bien realizada.

Esta nueva profesión, sostiene Andimac, también podría servir para reinsertar en el mercado laboral a más de un millón y medio de personas que, trabajando en la construcción, han perdido su empleo a lo largo de la última década. Como más de la mitad de los inmuebles son anteriores a 1980 y en torno al 70% de las casas que se venden en nuestro país pasan antes o después por una reforma, fue en este sector donde la construcción y los materiales asociados a ella se refugiaron durante su peor etapa.

Al mismo tiempo, el hecho de que estos profesionales estén respaldados y avalados por un sello como el de TÜV-Rheinland (bajo la ISO 17024 con reconocimiento internacional) abrirá las puertas a los asesores técnicos para trabajar en aquellos países donde haya una intensa actividad constructora y de reforma, ya que los alumnos de este programa formativo aprenderán unas competencias que actualmente se encuentran sin regular.