El Ministerio Fiscal ha pedido 15 años de cárcel para este individuo por un delito de homicidio y una indemnización al hermano de la víctima de 60.000 euros.

Entre el procesado y la víctima existía una relación de amistad o, al menos, de mutuo conocimiento, ya que medió para que la víctima pudiera alquilar un coche en Alcantarilla; vehículo que días más tarde, en noviembre de 2005, fue interceptado por la Guardia Civil y en su interior se localizaron paquetes que contenían casi 200 kilos de hachís, dándose a la fuga el conductor.

Meses más tarde, el acusado colocó a su compatriota una mordaza de tela y sobre ésta una segunda mordaza con cinta adhesiva, imposibilitando que pudiera respirar, con la intención de causar su muerte, según el fiscal.

Una vez muerto, trasladó el cuerpo hasta un paraje situado entre Bullas y Totana, una zona forestal poco transitada y sin viviendas cerca, y lo enterró en una fosa de 45 metros de profundidad.

El cadáver permaneció oculto hasta que en abril de 2006 dos vecinos de Bullas lo encontraron. El cuerpo se encontraba semienterrado, probablemente por los animales, y en avanzado estado de putrefacción.

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