Termómetro con 44 grados en Valencia
La zona centro y oeste de la ciudad de València registra temperaturas más altas que el frente marítimo debido al efecto isla de calor. EUROPA PRESS

Los barrios del frente marítimo de València (la Malvarrosa, el Cabanyal-Canyamelar, el Grao y Nazaret) registran una gran diferencia térmica respecto a los del centro y el oeste de la ciudad. La presencia del mar, que actúa como termorregulador, hace que la amplitud térmica sea más pequeña en los barrios marítimos que en los del oeste. Es decir, por las noches hace menos frío cerca del mar, y por el día menos calor, tal y como figura en los registros de promedios climáticos de la delegación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en València.

El jefe de sección de Climatología, José Ángel Núñez, constató estas diferencias en su libro Climatología de la ciudad de València, en el que se recogen aspectos como la influencia de la estructura urbana de la ciudad y de factores geográficos como la distancia al mar. En este sentido, en el capítulo dedicado a la temperatura se recoge una explicación a este fenómeno centrada en los días de brisa de final de primavera y en verano, con "diferencias notables entre el este, los Viveros y el oeste de la ciudad", las tres zonas donde se realizan las mediciones de temperatura.

"En días de brisa de los meses citados, la temperatura máxima en la Universidad Politécnica suele ser 2ºC inferior a la observada en Viveros y 3ºC inferior a la observada en Manises. A pesar de que el observatorio de Viveros está más cerca de la Universidad Politécnica que de Manises, su temperatura máxima en días de brisa está más cercana a este último observatorio. En este caso, el efecto de la ciudad recalentando más el aire a su paso por esta, juega un papel decisivo en el confort en zonas céntricas de València", destaca Núñez en el libro.

En esta línea, explica que, durante los meses de julio y agosto, el calor en el centro de la ciudad "es notable" y además viene acompañado de "una gran sensación de bochorno" por la ausencia de brisas que provoca la presencia de edificios altos. En cambio, conforme se avanza hacia las playas, "el ambiente es más fresco y además las brisas dan una sensación térmica más confortable y refrescante".

Entre los factores que influyen en que la temperatura en el centro de la ciudad sea más elevada que en las zonas de huerta o junto al mar se encuentran la radiación de calor procedente de edificios, industrias o tráfico, la menor humedad acumulada en el suelo del área urbana por el asfalto y la mayor sensación térmica por la ausencia de brisas. En este sentido, el crecimiento de la ciudad hacia el sureste, por donde entran las brisas a València, provoca un mayor calentamiento de la zona urbana que de los alrededores, según constató el catedrático Alejandro Pérez Cueva, que también ha estudiado el efecto isla de calor en la ciudad.

El mar, " un refrigerador natural"

"El mar Mediterráneo es el refrigerador natural de nuestro territorio", afirma el jefe de Climatología de Aemet en València. Las mediciones muestran que las temperaturas mínimas son mucho más bajas en invierno en Manises, al oeste de València. Por ejemplo, el pasado 8 de febrero de 2018 se registraron -1,5 grados junto al aeropuerto, frente a los 3,5 grados de la Politécnica, junto al mar. Con las máximas sucede al revés, son más elevadas en Manises (31,3 grados en junio de 2017, frente a 26,4 en el Marítimo).

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