Lula da Silva
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva saluda a sus seguidores tras abandonar la sede del Partido de los Trabajadores en Sao Bernardo do Campo, antes de ingresar en prisión. SEBASTIAO MOREIRA / EFE

El expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió este jueves la primera visita de su familia desde que ingresó en prisión en la sede de la Policía Federal de Curitiba para cumplir la pena de 12 años de cárcel por corrupción, informaron fuentes oficiales.

Los cuatro hijos del exmandatario y un nieto, acompañados por su abogado defensor, Cristiano Zanin Martins, llegaron en coche a las puertas de uno de los accesos del recinto y entraron a pie para visitar al expresidente, recluido desde el sábado pasado en una celda de 15 metros cuadrados,

Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, aún pretende presentarse a las elecciones presidenciales del próximo octubre.

Los presos en la sede policial de Curitiba solo pueden recibir visitas de sus familiares los miércoles, pero en este caso las autoridades decidieron trasladar al jueves la cita por "cuestiones de seguridad", indicaron las fuentes citadas.

Los familiares pueden llevar a los internos "ropas" y "algo de comer", previa fiscalización de los agentes de custodia que vigilan a la veintena de reclusos confinados en ese local, siete de ellos por el escándalo de corrupción destapado en la petrolera estatal Petrobras, por el que fue condenado el propio Lula.

El expresidente ingresó en prisión en cumplimiento de la orden judicial dictada el pasado jueves por el juez federal Sérgio Moro, responsable de las investigaciones del caso Petrobras en primera instancia.

Desde entonces, la Policía Militarizada ha instalado un perímetro de seguridad de unos 100 metros a cada lado de la sede policial y solo permite el acceso a moradores de la zona, personal autorizado, periodistas y personas que tengan cita para realizar algún trámite burocrático.

Campamento "Lula Libre"

En uno de los extremos del perímetro, más de 500 simpatizantes del líder del Partido de los Trabajadores (PT) han erigido el campamento "Lula Libre" con perspectivas de permanecer allí hasta que sea liberado su líder.

Moro condenó a Lula el año pasado a 9 años y 6 meses de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero tras dar por comprobado que el expresidente se benefició de las corruptelas en Petrobras por medio de la cesión de un lujoso apartamento en el litoral paulista.

Esa pena fue ratificada y ampliada en enero pasado hasta los 12 años y un mes de prisión por un tribunal de segunda instancia que determinó su ingreso en prisión una vez agotados todos los recursos en esa corte.

Lula, que encabeza todos los sondeos demoscópicos de cara a las elecciones del próximo octubre, acumula otros seis procesos penales abiertos en la Justicia, la mayoría por sospechas de corrupción.

No obstante, su candidatura, que ha sido ratificada por el PT tras su ingreso en prisión, está en el aire ya que, según las normas brasileñas, los condenados en segunda instancia no pueden presentarse a cargos electivos.