Emprendedoras franquicias
De izq. a dcha.: Erika Méndez, Manuela Verdejo y Silvia Corzo. JORGE PARÍS

Las franquicias cerraron el ejercicio de 2017 con crecimiento en todas las variables que la Asociación Española de Franciadores (AEF) mide. Por cuarto año consecutivo aumentó el número de cadenas (1.348, 50 más que en 2016), su facturación (27.592 millones de euros), los empleos que generaron (278.951 personas) y los locales abiertos (74.398, un 5,4% más que el año anterior).

Para conocer de primera mano la realidad de un sector que ha conseguido hacerse un hueco en la economía española —representa entre el 15 y el 20% del comercio total, según datos de Banco Sabadell—, 20minutos ha hablado con tres emprendedoras que se han lanzado al autoempleo con el respaldo de una franquicia. A las tres les une la pasión por su trabajo:

Erika Méndez, Carlin

Ejemplares en PDF de MiBolsilloA sus 33 años, esta zaragozana ya ha puesto en marcha seis papelerías. "Lo más duro fue al principio familiarizarme con las más de 50.000 referencias del catálogo de Carlin". Esta joven emprendedora trabajó como dependienta hasta 2014, cuando decidió abrir su propio negocio. Después de estudiar diferentes opciones, se decidió por una papelería de Carlin. "Me gustaba y lo vi viable, me llevaron de la mano porque el franquiciador tiene ya acuerdos con el banco y fue muy fácil, además ahora las entidades conceden más crédito que hace cuatro años", cuenta.

Erika Méndez comenzó en la calle Fuencarral de Madrid, un local al que sacó rentabilidad y vendió para abrir otra tienda en Leganés, que también traspasó para inaugurar en Santiago de Compostela y Marbella, tiendas a las que se suman las que tiene en Princesa y Carabanchel (Madrid). "La idea es poner a funcionar los locales, sacarles rentabilidad y venderlos ‘llave en mano’ para irte a otro más grande o con mejor ubicación", relata.

Silvia Corzo, The Body Shop

Esta joven de 35 años natural de Bilbao inauguró en 2016 su primera tienda de productos de cosmética. "Era consumidora y me encantaban los productos, porque son 100% vegetarianos, ecológicos, no se prueban en animales y están hechos por comunidades a las que se ayuda con salarios dignos".

Silvia Corzo reconoce que se identifica mucho con la filosofía de la marca The Body Shop, que desde hace 40 años vende productos cosméticos naturales: "No porque ahora esté de moda".

La joven compaginó durante un tiempo esta tienda, en la que trabajan entre 4 y 6 personas, con dos más del sector de la moda, también franquiciadas. "Ahora con la maternidad me he centrado en esta que es la que más me aporta y en el futuro cuando los niños sean mayores me gustaría abrir más", cuenta.

Silvia Corzo es una ejemplo de entusiasmo: "Me encanta ir a trabajar y paso el máximo tiempo posible en la tienda, para mí es como una vía de escape y disfruto mucho".

Manuela Verdejo, Granier

La sonrisa de esta madrileña de 55 años refleja la ilusión con la que vive el negocio de la panadería. Estusiasmo que le ha llevado a abrir un segundo Granier en Las Rozas, que inaugurará en mayo.

Manuela trabajó desde los 17 años en la banca y llegó a dirigir una oficina. Pero se cansó. Y apostó por una franquicia que vendía "un producto de primera necesidad y con valor añadido, pues nuestro pan es de alta fermentación y con masa madre".

En sus tiendas de la calle Atocha de Madrid y Las Rozas trabajan 15 personas, entre ellas su hijo, que se ha sumado al proyecto que ella define como "una panadería gourmet con una cafetería low cost".

Un modelo de negocio que nació en Barcelona de la mano de Juan Pedro Conde en 2010 y que ya cuenta con 350 establecimientos en toda España que facturaron más de 45 millones de euros en 2016.