Cajero automático
Un hombre saca dinero de un cajero automático. GTRES ONLINE

Cuando salen a la luz escándalos como el dieselgate de Volkswagen o leemos en la prensa un nuevo tiroteo en EE UU, bombardeo en Siria o denuncia de la deforestación y explotación que conlleva la producción del polémico aceite de palma (perjudicial para la salud y presente en multitud de productos cotidianos), los consumidores e inversores se replantean el uso y destino de su dinero, tanto el que gastan como el que invierten, bien sea a través del banco o de gestoras de fondos.

El Observatorio de Inversión Socialmente Responsable (ISR) en España de 2017, elaborado por Novaster en colaboración con el Foro de Inversión Sostenible de España (Spainsif), BBVA, Bankia y Santander, destaca en sus conclusiones el "aumento muy significativo" de las cuantías gestionadas en función de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG) y cifra a cierre de 2016 en 185.423 millones de euros el patrimonio que mueve la ISR "de forma clara y expresa" en España, un 17% más que el año anterior.

Ejemplares en PDF de MiBolsilloIgualmente, del informe se extrae que "al menos un 30,8% del ahorro de las familias tiene una política ISR clara y, normalmente, formalizada, mientras que el año pasado representaba un 26,2%".

El director de Spainsif, Javier Garayoa, señala la inversión sostenible "no es algo nuevo" sino que tiene varias décadas de andadura en todo el mundo, si bien "cada vez se tienen más en cuenta en el análisis tradicional los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG) y los datos muestran un crecimiento exponencial". La asociación comenzó en 2009 con 32 asociados y hoy suman 62, cifras que generan "una visión muy positiva en cuanto a actividad, volumen de negocio, impacto e implicación" y ponen de manifiesto que "cada vez en España hay una apuesta más clara y expresa en materia de inversión sostenible", defiende.

En un vídeo divulgativo del Foro de Inversión Sostenible en España explican que al depositar los ahorros en una institución financiera, banco o caja de ahorros, "tenemos que ser conscientes de que nuestro dinero no está parado" e instan al ahorrador a preguntar al banco si los proyectos o empresas en los que invierte su dinero "tienen en cuenta el cambio climático, respetan los derechos humanos, fabrican armas, operan desde paraísos fiscales o incurren en explotación laboral", por ejemplo.

"Tras la última crisis económica se ha puesto de manifiesto que el análisis de los riesgos puramente financieros es necesario pero no suficiente para calcular el riesgo de las inversiones. Incluir estrategias ambientales, sociales y de gobierno corporativo ayuda a calcular con mayor precisión el riesgo y además genera un impacto positivo sobre la sociedad y el medio ambiente. El dinero de los ahorradores servirá para impulsar el emprendimiento social, la creación de empleo de calidad y la innovación social y ambiental", aseguran desde Spainsif.

Según el estudio La perspectiva española sobre la inversión sostenible, elaborado por la gestora de activos Schroders en 2017, el 81% de los encuestados considera que la inversión sostenible es más importante para ellos en la actualidad que hace cinco años, un sentimiento que se manifiesta de forma similar entre las diferentes generaciones. Y pasando a la acción, el 61% de los 21.100 inversores consultados a nivel global aseguraron que en los últimos cinco años han aumentado sus inversiones sostenibles y el 36% de los inversores españoles invierte "a menudo o siempre" en este tipo de fondos, si bien esta cifra sigue siendo inferior a la media mundial (42%).

La implicación de los bancos

La empresa VDOS, dedicada a proveer datos a las gestoras de activos y miembro asociado de Spainsif, elabora una clasificación de los fondos que se declaran ASG en España. Según sus datos, Santander Asset Management es la gestora que más patrimonio destina a ISR, seguida ya de lejos por Caja Ingenieros Gestión y Bankinter Gestión de Activos. Garayoa afirma que los bancos "cada vez están más implicados". De hecho BBVA, Bankia, Caja de Ingenieros, Cecabank, Triodos Bank o Santander, entre otros, son socios de Spainsif "y muestran un compromiso claro" con la ISR.

Banco Santander ha lanzado este año la primera gama de fondos responsables de España, Santander Sostenible, con productos de renta mixta dirigidos a inversores tanto conservadores como arriesgados. Actualmente, un 40% de las principales iniciativas internacionales de sostenibilidad a las que se adhiere la entidad presidida por Ana Botín están asociadas a criterios ISR. En 1995, Santander constituyó el primer fondo de ISR en España y en la actualidad cuenta con el fondo de mayor patrimonio gestionado bajo estos criterios: el Santander Responsabilidad Solidario, con 950 millones de euros.

Al igual que la agencia de calificación Standard & Poor's, la empresa MSCI es un referente en la medición de la calidad de los fondos declarados con criterios ASG. En su informe a cierre de 2017, el patrimonio ASG que mayor nota sacó fue el de BBVA, seguido por Santander y Caixabank.

Desde Gesconsult destacan el fondo Kokoro, "que sigue criterios de inversión éticos y sostenibles, evitando las compañías armamentísticas, la industria tabaquera o aquellas que dañen el medio ambiente. Además, destina el 0,1% a organizaciones benéficas". Así, pone el foco en firmas como la farmacéutica Roche, Amplifon (dedicada a crear soluciones auditivas), grandes tecnológicas como Alphabet (matriz de Google), Kuka (empresa alemana que fabrica robots), Amazon, Netflix, Geberit (tecnología de sanitario y fontanería) o Veolia (tratamiento y gestión del agua). "Su rentabilidad a tres años es del +3,64", detallan.

Y es que la rentabilidad no está reñida con la ISR. "Estamos hablando de rentabilidad a largo plazo y por supuesto que tener en cuenta los criterios ASG no sacrifica rentabilidad, al contrario, mejora el riesgo", sentencia Garayoa.