Vista del pantano de Benínar
Vista del pantano de Benínar

El pueblo de Benínar desapareció bajo el agua hace casi 25 años. Una presa ocupó el lugar de este pueblo de la Alpujarra almeriense. Concretamente fue en 1983 cuando las obras de la presa que lleva el mismo nombre se dieron por finalizadas y las últimas familias que permanecían en el lugar se vieron obligadas a dejar sus casas.

Desde entonces, y siempre, la presa ha tenido problemas de filtraciones de agua, que han sido estudiados en numerosas ocasiones por expertos en hidrología. Ahora la Junta de Andalucía abre un concurso para contratar a una consultoría que analice los fenómenos anómalos de este lugar.

Pero lo cierto, es que Benínar siempre ha presentado este problema, incluso cuando tan sólo se trataba de un pueblo y no había ningún embalse. Y es que el pantano se construyó aún a sabiendas de que los terrenos no eran los más adecuados.

El pantano se construyó a sabiendas de que los terrenos no eran los más adecuados

Según relata José Indalecio, presidente de la asociación Hijos de Benínar, desde que se iniciaron los sondeos para realizar esta construcción se supo que iba a tener muchas filtraciones. "Los ingenieros confirmaron con informes técnicos lo que siempre supieron los viejos del lugar", puntualiza.

De hecho, los mayores de Benínar contaban historias sobre los movimientos de tierras que se producían en el pueblo. "Un día de lluvía hubo un corrimiento de tierra, un cerro se corrió y un corral quedó completamente sepultado", explica José Indalecio rememorando las palabras de los abuelos del municipio.

Este hijo de Benínar también recuerda como estos mayores creían que la presa sería un fracaso y que probablemente la cantidad de agua subterránea era mayor que la de la superficie. A pesar de ello, la obra continuó adelante porque "estaba ya decidida", puntualiza.

La asociación Hijos de Benínar sigue celebrando sus fiestas patronales

El problema del embalse reside en la impermeabilidad de los terrenos, ya que la zona que está impermeabilizada es la panza del pantano, es decir del muro hacia arriba, pero no se hizo lo mismo con las colas, por lo que cuando sube el nivel del agua ésta llega hasta las fuentes de Marbella, en Berja.

No obstante, a pesar de toda esta problemática, la creación de una presa como la de Benínar era más que necesaria para abastecer la implantación de una intensiva agricultura de invernaderos en el Campo de Dalías.

De esta forma, se justifica la desaparición de un pueblo, que intenta conservar sus vínculos a través de la asociación Hijos de Benínar, que tiene como núcleo de sus actividades la celebración de sus fiestas patronales el 16 de julio, conmemorando la Virgen del Carmen, y el 15 y 16 de agosto, en honor a San Roque. Todo ello con el fin de conservar el recuerdo de unas calles que descansan bajo el agua, de una iglesia que algunos dicen ver cuando baja el nivel del agua.

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