La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018 arrancará este martes, en pleno mes de abril, con la presentación del proyecto de Ley que aprobó el Consejo de Ministros antes de Semana Santa en el Congreso, donde en los próximos meses se sucederán comparecencias de ministros, enmiendas para pedir su retirada, otras para incluir ciertas partidas y, finalmente, la votación en el Senado.

Tras las elecciones de junio de 2016, la fecha oficial para el final de la legislatura es 2020, de manera que, tras los de 2018, el Gobierno aún debería conseguir aprobar, al menos, los Presupuestos para 2019. Sin contar con un hipotético adelanto electoral, al Gobierno no se le ocultan las dificultades que tendrá para aprobar las cuentas del año que viene, ya prácticamente en año electoral, así que no es descartable que decida prorrogar las de 2018, como ya hizo con los presupuestos de 2017, ante la dificultad para empezar a negociar los de 2018, a los que ahora se intentará dar luz verde a lo largo de la primavera. Por eso, estos podrían ser los últimos de esta legislatura.

En situaciones normales, el Consejo de Ministros debería haber aprobado su propuesta de ley en septiembre del año pasado para que, después de meses de negociaciones con el resto de grupos políticos, los Presupuestos de 2018 hubieran entrado en vigor a principios de año. Sin embargo, la negativa del PNV a apoyar las cuentas mientras que el artículo 155 siga vigente en Cataluña ha ido retrasando la negociación presupuestaria hasta el segundo trimestre del año.

Presupuestos "al límite"

“Vamos al límite. Sería absurdo que existieran unos presupuestos para 2018 que fueran aprobados más allá de junio de 2018, superponiéndose con la preparación de la propuesta de techo gasto de los presupuestos de 2019”, decía hace unas semanas el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, cuando calculó que el proceso que ahora empieza durará tres meses, un plazo en el que el Gobierno deberá recabar apoyos hasta sumar los 176 votos necesarios.

Montoro, el secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández Moya, y el de Presupuestos, Alberto Nadal, han entregado este martes el proyecto de ley a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en un trámite parlamentario que destaca por un protocolo que no se sigue con ningún otro proyecto de ley, y en el que también han estado presentes miembros de la Mesa del Congreso y el presidente de la Comisión de Presupuestos, Francisco de la Torre, de Ciudadanos.

Este mismo día quedará registrado el proyecto de ley y también calificado tras las reuniones previstas de la Mesa y de la Junta de Portavoces, que solo en este momento establecerán un calendario de tramitación de una ley que, según el Reglamento del Congreso,  tiene preferencia respecto de otras iniciativas legislativas.

El protagonismo recaerá primero en la Comisión de Presupuestos, donde, a petición de los grupos políticos, irán compareciendo distintos ministros para explicar pormenorizadamente las partidas correspondientes a sus departamentos.

Enmiendas a la totalidad

Después, se abrirá el plazo para que los grupos presenten sus enmiendas a la totalidad, algo que ya han anunciado el PSOE y Unidos Podemos y estudia Nueva Canarias, cuyo único diputado, Pedro Quevedo, se perfila como clave en la recta final del trámite presupuestario.

A diferencia de otras leyes, en el caso de los Presupuestos sólo podrán pedir su retirada, no sustituirlos por un texto alternativo, ya que el Gobierno es el único competente para presentarlos. Este trámite desembocará en un debate y votación en el Congreso. Si se aprueban las enmiendas a la totalidad, el proyecto de ley será retirado. Si, como es previsible, esto no ocurre, se entrará en la fase de la presentación de enmiendas parciales. Las analizará la Comisión de Presupuestos y elaborará un dictamen que, de nuevo, pasará al Pleno del Congreso.

Tras el apoyo declarado de Ciudadanos, es en este punto donde partidos como Foro Asturias, Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria o Nueva Canarias querrán ver introducidas su propuestas para permitir que el Gobierno sume los 176 votos afirmativos que necesita.

Alguna de las enmiendas podrían llegar 'vivas' al siguiente trámite, el debate en el Pleno donde, de nuevo, los ministros volverán a exponer las partidas que les corresponden y los grupos defenderán sus enmiendas.

El texto que salga de esta votación pasará al Senado, territorio más amable para el Gobierno puesto que allí el PP tiene mayoría absoluta. Si la Cámara Alta vota el texto llegado del Congreso sin cambios, los Presupuestos quedarán aprobados.  Si hay alguna modificación, el proyecto de ley volverá al Pleno del Congreso, que decidirá si mantiene o revoca estos últimos cambios.