Pasión Viviente Castro Urdiales
Pasión Viviente Castro Urdiales GOBIERNO

Miles de vecinos de Castro Urdiales y visitantes de esta villa cántabra han seguido esta jornada la representación de la Pasión Viviente, Fiesta de Interés Turístico Nacional, y que ha contado con la asistencia del presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que se ha desplazado hasta la localidad para presenciar un año más esta celebración.

El jefe del Ejecutivo no ha querido faltar a la cita que cada Viernes Santo tiene con los castreños para celebrar con ellos un acontecimiento "de gran tradición y repercusión" para el municipio y del que valora, muy especialmente, la "implicación" de los vecinos para que todos los años sea un éxito.

La representación, en la que participan más de 700 personas, ha dado comienzo a las diez de la mañana y se ha desarrollado, como viene siendo habitual en las últimas ediciones, por los alrededores de la Iglesia de Santa María, el faro, la Atalaya y la sede del Ayuntamiento, entre otros puntos de la localidad.

Este año el protagonista principal ha sido Fran Álvarez, un castreño de 22 años que ha interpretado a Jesucristo, mientras que su madre, Yolanda Santos, ha encarnado el papel de la Virgen María. Desde la asociación que organiza la Pasión Viviente hacen un balance "muy positivo" de la edición de 2018.

El casco histórico de la villa se ha ambientado nuevamente con motivos de la época para recrear las últimas horas de Jesucristo antes de su muerte, con escenas como la de la última cena, el beso de Judas, el juicio de Pilatos, el vía crucis y el momento culminante de la crucifixión.

El origen de esta fiesta se remonta a 1984, cuando el sacerdote Luis Campuzano, conocido como el padre 'Sandalio', reunió a un grupo de amigos en un campamento de verano que dirigía para poner en marcha esta iniciativa que se escenificó por primera vez en 1985.

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