Profe Ramón
Imagen de archivo del profesor Ramón Rodríguez. VÍCTOR R.H. - MARISTAS MEDITERRÁNEA

Cada maestrillo tiene su librillo, pero lo cierto es que el de Ramón Rodríguez suma estos días una legión de fans cada vez mayor en las redes sociales, concretamente desde la publicación de un tuit que le sacó del anonimato y le ha bautizado en toda España como "profe Ramón". ¿El motivo de su fama? La peculiaridad de las notas con las que evalúa a los alumnos de 3º, 4º y 6º de Primaria del colegio Maristas Sevilla, donde imparte Matemáticas, Educación Física y Cultura y Práctica Digital: "¿Compañerismo? Sobresaliente. ¿Felicidad? Sobresaliente. ¿Respeto? Sobresaliente". No todo va a ser hincar los codos; a vivir también se enseña y se aprende.

¿Cómo surgió la idea de esas notas alternativas?
Hace muchos años, apostamos por intentar incidir en ese otro tipo de valores que no acompañan a un boletín de notas. Los profes siempre se esfuerzan en hacer observaciones que arañen un poquito en la personalidad de cada niño, que den ese plus de información a los papás. Lo único que he hecho es transformar ese formato poniéndole nota. Nos hemos atrevido a poner a la misma altura asignaturas normales con este tipo de valores. La inteligencia emocional se convierte en algo cotidiano para nosotros.

¿Evalúas las mismas áreas a todos o van enfocadas a cada uno?
Intento personalizarlo lo más posible. Se trata de encontrar en cada uno aquello en lo que destaque, aquello en lo que sean de verdad unos cracks y ponérselo en valor. Y que en ese boletín de notas que se llevan a casa, que tan importante es llevarse su nota de Matématicas o de Naturales, esté también su nota en esas otras cosas, en esas habilidades que tienen y que no se ven reflejadas de forma oficial.

¿Siempre se puede destacar algo de todos?
Sí. A estas alturas les conoces muy bien, somos como una familia porque pasamos muchas horas con ellos todos los días y compartimos muchos momentos juntos. Es cierto que hay que echarle mucho tiempo porque uno intenta que sea significativo para ellos, poner algo con lo que de verdad se sientan identificados. Todos los niños son especiales, necesitan su dosis de atención personal, tienen sus propias características y hay que intentar atenderlos de la manera más personalizada posible.

Al final formáis personas...
Sí. Es absolutamente necesario que un niño aprenda a dividir, pero también lo es (y yo lo pongo a la par o sino más) que un niño aprenda a controlar y manejar sus emociones, a saber transmitirlas, a sentirse cómodo para poder hablar con tranquilidad, crear un ambiente para que sus compañeros se sientan cómodos.

¿Ese ambiente ayudaría a evitar casos de bullying?
Me gusta que trates el tema porque, aunque es muy delicado, es cierto que trabajar la inteligencia emocional palia en gran medida todos estos problemas de bullying y acoso. Creo que es la manera de prevenir: educarlos desde pequeñitos en estas emociones. Esa es la base.

¿Todos los niños responden bien ante esta clase de sistema?
Sí, es casi mágico. En Maristas Sevilla llevamos años trabajando en cooperativo, lo que quiere decir que trabajamos en muchos proyectos y lo hacemos casi todo en grupo. Se reparten tareas, juegan diferentes roles en cada proyecto, asumen diferentes papeles y hacen que todos estén motivados y se sientan parte del proceso de aprendizaje. Les encanta. Da resultado desde el primer día.

¿Han pasado de moda las clases convencionales?
Cada profesor utiliza la metodología que más le conviene, pero hay una cosa que es evidente: la capacidad de atención de los niños ha cambiado, no es que sea menor, es que ha cambiado. La capacidad de atención del niño es de 10 minutos en una clase magistral de un profesor en la pizarra.No son capaces de aguantar más. Sin embargo, estas metolodologías activas, como se llaman, hacen que el niño esté activo, atento y motivado.

Todo maestrillo tiene su librillo. ¿Cuál es el del profe Ramón?
(Risas). No voy a hablar como profe Ramón, sino como casi cualquier profesor. Yo, por lo menos, lo entiendo así. Con un niño hay que tener cercanía, sencillez y eso se transmite. Es básico el carácter y la motivación con la que entras en clase. La energía que tú transmitas, la paciencia... todo eso a los niños se les empapa casi de manera natural.

¿Siempre has enseñado de forma lúdica o hubo algún tipo de transición?
Es que va con la forma de ser, conmigo fue así desde el primer día. Lo que pasa que con los años te vas formando y te das cuenta de que lo que hacías de manera más rudimentaria se llama gamificación o aprendizaje basado en proyectos y te formas en ello. Hay una evolución en ese sentido porque llega un momento en el que empiezas a hacer las cosas bien.

¿Era vocacional esta profesión o de pequeño querías ser otra cosa?
Era una vocación que llevaba dentro. De pequeño quería ser jugador de la NBA, porque de niño siempre se fantasea, pero la vocación me vino muy pronto: empecé a colaborar siendo jovencito con equipillos de baloncesto, algún campamento y lo vi clarísimo. De hecho, cuando me tocó decidir hacer estudios universitarios, no me decantaba por otra cosa.

¿Se puede ejercer sin vocación?
Un docente que no ejerza con vocación sufre porque es una profesión muy exigente. Si los viernes no terminas reventado es que no has vivido con vocación tu profesión.

¿Está denostada la figura del maestro en España?
Hay dos partes. Por un lado, percibimos cariño por parte de las familias. Yo me siento muy respetado y muy querido por ellos, pero sí es cierto que a nivel general la figura del maestro no tiene tanta importancia como debería tener.

¿Qué nota sacaría el profe Ramón en esas calificaciones que se han vuelto virales?
Uy, no, yo no me evalúo. (Risas). Me gusta que sean los niños los que me evalúen de alguna manera. Cuando terminamos un proyecto o una paleta de emociones siempre les hacemos una rúbrica encubierta para sacar las sensaciones, la interacción que han tenido con el profe y así ver si lo estás haciendo bien.

¿Qué es eso de una paleta de emociones?
Una paleta de inteligencias múltiples. No es nada nuevo, se trata de dividir la inteligencia en ocho, trabajarlas todas y a la vez intentar descubrir en cuál destaca cada niño para que se potencie la habilidad de cada uno y ver si ahí se siente más cómodo.

Hay quien piensa que la enseñanza lúdica está muy bien, pero en asignaturas como Educación Física más que Matemáticas. ¿Qué les dirías?
Pues que a mí me resulta más difícil gamificar Educación Física que Matemáticas porque el objetivo de la Educación Física es jugar, sobre todo en Primaria, entonces el aspecto lúdico ya va en la asignatura y añadir un complemento para transformarlo en un proceso de gamificación no es fácil. Sin embargo, y aunque en Matemáticas no se puede jugar siempre, evidentemente, sí hay mecanismos para convertir actividades que pueden ser más aburridas para ellos en un juego. Tenemos carreras contrarreloj de cuentas, el niño contra la máquina, retos matemáticos... Son jueguecitos con los que trabajamos números, cálculo mental, operaciones complejas... Se lo pasan pipa y además están todo el rato maquinando con la cabeza entre sumas, restas, divisiones...

Antiguamente existía diversificación para los niños que no podían seguir el ritmo de las clases. ¿Ahora cómo se trabaja con ellos?
El trabajo en ese sentido ha avanzado una barbaridad. Si hay un desnivel muy grande respecto al nivel del grupo, ya podemos hablar de adaptaciones a la preparación de ese crío. Un compañero viene a clase y ya somos dos lo que trabajamos dentro del aula. Uno se dedica más a adaptar el nivel del crío en cuestión pero dentro de su clase, de su ambiente, y vamos buscando las fórmulas. Pero sí te digo una cosa, convertir el aprendizaje en un juego es muy difícil, pero hace que se igualen mucho todos los niveles.

¿Sí?
Sí, sí. Hay niños a los que una asignatura les cuesta mucho, les ves sufrir, hasta que de repente se quitan esa presión porque entienden que están jugando, que no pasa nada por equivocarse, sienten que los compañeros les apoyan y se quitan esa sensación de "no lo entiendo", "voy a quedar mal porque no lo sé". Una vez quitada esa presión, les da una tranquilidad que les hace avanzar a pasos agigantados.

Además de profesor, eres coordinador TIC en tu colegio y formador de docentes.
Sí. Intentamos llevar la tecnología de manera sencilla para que el profe pueda usar juegos online, dispositivos... Por ejemplo, desde hace años trabajamos con los niños de 6º de Primaria con la asignatura Cultura y Práctica Digital. Lo que hacemos es integrar una paleta completa de inteligencias múltiples dentro del videojuego Minecraft. Tienen que ir superando plataformas para llegar a la siguiente inteligencia. Algo que es muy común en críos de esa edad, que es un videojuego, se integra en su proceso de enseñanza y, claro, ellos llegan a clase muy motivados.

¿Cuál es el principal problema que existe en la educación en España?
Tenemos pocos recursos y aun así los docentes de este país hacen obras de arte, auténticas maravillas. La profesión debería estar más valorada, pero tenemos un material humano en este país que es inigualable.