Monseñor Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal
Monseñor Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal EUROPA PRESS - Archivo

Así lo ha recalcado en la homilía de la Misa Crismal, la celebración que al inicio de las jornadas del Triduo Pascual reúne a todos los integrantes del clero diocesano, presbíteros y diáconos, a quienes a dirigido sus palabras.

A ellos les ha recordado la "indigencia fundamental" que considera que vive la Archidiócesis vallisoletana, como es la "necesidad primordial" de nuevos sacerdotes en la Iglesia para el servicio pastoral. Así, ha reclamado a presbíteros y diáconos el "empeño apostólico" y que esa necesidad ocupe un "puesto preferente" en las oraciones.

Por ello ha animado a invitar a las comunidades cristianas a que cooperen "por la oración y otros medios" para recibir los ministerios necesarios, al tiempo que ha recordado que la educación cristiana "debe ayudar" a que desde pequeños estén disponibles "a escuchar el rumor de la voz del amigo Jesús".

Por eso, ha advertido de que el Papa Francisco ha pedido a los ejercientes del servicio pastoral que resistan a "la posible tentación de una cierta abdicación vocacional", del debilitamiento en la promoción y educación de las vocaciones.

En este sentido, ha recordado que "muchos" de los actuales sacerdotes y religiosos escucharon la "invitación del Señor" cuando eran monaguillos y que esa llamada se "insinúa" por vía de la oración personal y la cercanía de un sacerdote.

El prelado ha incidido también en la caridad pastoral, pues considera que es la síntesis y el vínculo que unifica la vida de los oficiantes y las actividades ministeriales. "Hemos recibido el encargo de apacentar con amor el rebaño del Señor. Somos tallados por el amor según la horma del Buen Pastor, que nos impulsa a entregarnos personalmente y a convertir en servicio de los demás lo que hemos recibido", ha evocado en una cita de San Agustín.

El servicio pastoral, ha enfatizado, sigue el modelo de Jesús y tiene en la capacidad de sacrificio su "test de calidad". La caridad pastoral, en que considera que se concentra la santidad de los sacerdotes, fluye de la Eucaristía, que es "centro y raíz de toda la vida del presbítero".

También ha recordado que este Viernes Santo se hará en todas las iglesias de la Diócesis la Colecta por los Santos Lugares. Colaborar en ello, ha incidido, supone un "signo de gratitud por el Evangelio que desde aquella tierra se difundió y que ha llegado hasta hoy".

Por eso ha recordado las necesidades "acuciantes" que sufren las comunidades cristianas de la Tierra Santa "en el servicio del culto y la oración, en el cuidado de los pobres y enfermos, en la continuidad de las familias allí, en la educación de los hijos". Sin ese apoyo, ha apuntado, la peregrinación a Tierra Santa, a los lugares del nacimiento, misión y muerte de Jesús, "se convertiría fácilmente en viaje de turismo a lugares antiquísimos y de rica tradición.

Ricardo Blázquez ha agradecido a los presbíteros y diáconos su "ministerio y fidelidad", pues ha considerado que en unas ocasiones puede "estimular la gratitud de las personas" a las que se sirve, pero, en otras, hay que "cumplir el encargo recibido del Señor en un ambiente de incomprensión y de irrelevancia social, en comunidades muy pequeñas y en medio de pruebas exteriores e interiores.

Esta celebración de la Misa Crismal incluye el rito de consagración del Santo Crisma y la bendición de los Santos Óleos. Con el Crisma consagrado por el arzobispo serán ungidos los nuevos bautizados y serán signados los que reciben la confirmación y los sacerdotes en su ordenación. Con el óleo de los catecúmenos se prepararán y dispondrán para el bautismo los propios catecúmenos y con el óleo de los enfermos éstos serán aliviados en sus enfermedades.

Con la Misa Crismal se anticipa en la Archidiócesis de Valladolid el inicio de los días del Triduo Pascual, las jornadas centrales de la liturgia de Semana Santa. Así, también este Jueves Santo, el arzobispo presidirá la Santa Misa de la Cena del Señor (coena domini), a partir de las 18.00 horas en la Catedral, y ya el Viernes Santo, a las 17.00 horas, presidirá también en la Seo la Pasión del Señor para, a su conclusión, incorporarse a la solemne Procesión General.

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