Una persona muestra una camiseta con el rostro del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.
Una persona muestra una camiseta con el rostro del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi. EFE

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, ha ganado las elecciones con cerca del 92 % de los votos. La cifra de participación en estos comicios sin oposición real rondó el 42%, según datos preliminares ofrecidos este jueves por el diario oficial Al Ahram.

El rotativo estatal, favorable al mandatario, indicó que Al Sisi recibió alrededor de 23 millones de votos de los 25 millones que fueron emitidos, mientras que su único rival, Musa Mustafa Musa, solo tuvo cerca de un 3% de los sufragios.

La participación sería inferior al dato de las elecciones de 2014, las primeras que ganó Al Sisi, en las que acudió a las urnas el 47% del electorado, según los datos ofrecidos entonces y cuya veracidad fue cuestionada por la oposición.

Este miércoles, la Autoridad Nacional Electoral de Egipto aseguró que no ejercer el derecho al voto es un "delito electoral" y amenazó con multas de 500 libras egipcias (unos 28 dólares) a quienes no acudieran a votar, sanciones con las que también se advirtió en el pasado pero que nunca se han aplicado.

El porcentaje de voto cosechado por el mandatario también sería inferior al registrado hace cuatro años, cuando arrasó con el 97% de los sufragios, siempre de acuerdo con las cifras oficiales. Los resultados definitivos, en todo caso, serán anunciados por la autoridad electoral el próximo lunes.

Las elecciones fueron celebradas entre el lunes y el miércoles en todo el país y las urnas estuvieron abiertas doce horas al día, aunque el miércoles la autoridad electoral extendió una hora el periodo de votación debido a las colas en algunos colegios y al mal tiempo.

La victoria de Al Sisi era ampliamente esperada porque su único contrincante, un aliado del presidente, no participó en mítines y casi no hizo propaganda para darse a conocer durante la campaña electoral. Los partidos de oposición habían llamado a boicotear las elecciones por considerarlas una "farsa".