Cruz de Las Penas
La cruz de Guía de la Hermandad de Las Penas en el Templo al comienzo de su estación de penitencia, en Sevilla. Raúl Caro / EFE

Por justicia, equidad o utilidad pública. Estas son las tres razones que pueden alegarse para que el Gobierno conceda el perdón de la pena impuesta bajo una sentencia firme. Cada año, con motivo de la Semana Santa, las cofradías penitentes solicitan esta medida para los reos de su entorno que cumplen los requisitos necesarios. Esta selección debe ser deliberada por el Consejo de Ministros y propuesta a posteriori por el Ministerio de Justicia al Rey, quien es el encargado de conceder el derecho de gracia.

En esta ocasión, la concesión ha sido para las cofradías de Jesús Nazareno de Ponferrada (León), Santísimo Ecce Homo de Gandía (Valencia), Nuestra Señora de La Soledad y Descendimiento del Señor (Granada), Santo Cristo del Perdón (León) y Nuestro Padre Jesús el Rico (Málaga).

La ley española

En España la normativa vigente que regula el indulto es la ‘Ley de 18 de junio de 1870 Estableciendo reglas para el ejercicio de la gracia de indulto’, que tuvo su última modificación el 31 de marzo de 2015. Dentro de las concesiones, existen ciertas limitaciones, por ejemplo, aquellos que todavía no dispongan de una sentencia firme, los reincidentes (salvo excepciones) o aquellos que “no estuvieren a disposición del Tribunal sentenciador para el cumplimiento de la condena”, es decir, que hayan ‘desaparecido’, exiliado o marchado fuera de los límites de acción del Tribunal.

En todo caso, el indulto no es lo mismo que la amnistía. Esto significa que, aunque a través de esta medida que ya es una tradición en la Semana Santa se perdona la pena, el condenado no queda exento de cargos y debe seguir asumiendo responsabilidades como costes procesales o la asunción del delito. Es decir: el perdón de la pena (indulto) no supone el perdón del delito (amnistía).

El origen del privilegio

Aunque la ley que regula los indultos data de 1870, su precursora en España podría ser la Ley del Perdón del Viernes Santo del Cruz promulgada por Juan II de Castilla en el siglo XV. No obstante, no sería hasta 1759, cuando se normalizaría este perdón institucional a través de una orden real de Carlos III motivada por un episodio histórico algo convulso.

Aquel año, Málaga sufrió una epidemia de peste y se suspendieron las procesiones. Ante la noticia, los presos de la ciudad andaluza pidieron sacar la imagen de Jesús El Rico aludiendo a su devoción por ella. Sin embargo, la petición fue desestimada, lo cual produjo un amotinamiento de los reos para lograr escapar de la prisión. Una vez libres, cogieron la imagen y la pasearon por diversos rincones de la ciudad hasta que, al finalizar su procesión, la devolvieron a su lugar y regresaron a sus celdas. La leyenda cuenta que tras este episodio, la peste, desapareció por completo.

Conmovido por la historia, Carlos III decidió conceder a la cofradía el derecho a indultar a un preso cada año. Tradición que se ha extendido por toda España y se lleva poniendo en marcha desde entonces.