El tribunal de apelación confirma de este modo la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal nº 3 de Santander que en octubre del pasado año le consideró autor de un delito de amenazas y de otro de tenencia ilícita de armas y le condenó además a no aproximarse a su vecino durante un periodo de dos años.

Según relata la resolución, el día de los hechos el acusado se encontraba en su finca cuando apareció en su vehículo el propietario de un terreno colindante junto a su hijo menor de edad ya que las vacas del acusado habían entrado en su finca.

"Nada más salir del vehículo y por desavenencias relacionadas con el pasto de las vacas" propiedad del acusado en el terreno del vecino, aquel "efectuó dos disparos de escopeta a una distancia de doscientos metros, dirigiendo los disparos hacia donde se encontraba" el vecino junto a su hijo, explica el relato.

Los cartuchos disparados impactaron en el vehículo del vecino, que junto a su hijo menor tuvo que protegerse tras el mismo.

Según acreditó la juez, las escopetas que utilizan la munición que fue disparada en el incidente precisan de licencia de armas, de la que carece el ahora condenado.

En su recurso, el acusado negó haber utilizado una escopeta y dijo que había lanzado dos petardos y que salió corriendo porque tanto su vecino como el hijo de éste se metieron en su finca portando palos.

Sin embargo, ni la magistrada entonces ni ahora el tribunal dan validez a sus argumentos.

Por el contrario, respaldan la versión de tres testigos que, según la Audiencia, "han manifestado con rotundidad que el acusado sacó una escopeta y disparó hasta en dos ocasiones".

Además, esta versión resulta corroborada "por la evidencia de haber sido hallados en el lugar, y a escasos metros de la cabaña, dos cartuchos de escopeta, así como por el resultado de las muestras de residuos recogidos en ambas manos y en el cuello del acusado".

Según tales muestras, el ahora condenado tenía restos de disparo con plomo, antimonio y bario, y según declararon los peritos "tales residuos en ningún caso podrían confundirse con los que dejan los petardos".

"Ese mismo residuo fue también hallado en la camisa que el acusado ocultó en la finca tras los hechos, presentándose a los agentes cuando se personaron en el lugar con el torso desnudo y habiendo manifestado los testigos que tras el incidente el acusado salió corriendo hacia la parte de atrás de la finca, regresando al poco tiempo ya sin la camisa", explica.

Finalmente, señala la Audiencia que "aun cuando no haya sido hallada la escopeta, la pluralidad de indicios que evidencia que hubo de ser empleada alguna, justifica sin género de dudas la condena al acusado" por un delito de tenencia ilícita de armas.

Contra esta sentencia de la Audiencia Provincial no cabe interponer recurso ordinario.

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