Los hechos se remontan al verano de 2016, cuando la plantilla de 18 educadoras subcontratadas para el museo protagonizaron diversas jornadas de movilizaciones y huelgas para reivindicar la inclusión en los pliegos de licitación de la cláusula de subrogación y mejoras en las condiciones laborales y salariales.

Según ha señalado la central, la "respuesta" de la Fundación Museo Guggenheim fue la "internalización" del servicio que "se pensaba seguir subcontratando, contando solo con tres personas frente a las 18 que habían venido prestando el servicio". Las tres personas que continuaron fueron las "no huelguistas", mientras que se despidió al colectivo que respaldó las protestas al completo.

En la sentencia, fechada el pasado 21 de marzo, y segunda de este tipo en lo que va de año, se recoge que esta decisión respondía a "una venganza contra quienes reivindicaban condiciones laborales dignas y que hicieron pública la situación en la que se encontraban".

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