Pez sapo en la exposición Misterios del Mar, de l'Oceanogràfic
Pez sapo en la exposición Misterios del Mar, de l'Oceanogràfic OCEANOGRÀFIC

La exposición, abierta al público a partir de este lunes, ha sido presentada por la presidenta de la Fundación Oceanogràfic, Celia Calabuig; el director general de l'Oceanogràfic, Eduardo Nogués; el conservador jefe de los acuarios, Mario Roche, y artista valenciano Pablo Ovejero.

En el interior de los acuarios se encuentran ejemplares como el camarón mantis, con visión "muy desarrollada" y pinzas delanteras que puede mover a 350 metros por segundo, capaces de romper algunos cristales; el pez hoja, que sus ramificaciones varían en función de su hábitat para camuflarse y cazar a sus presas; el pez navaja, que nada de manera vertical; el pez mandarín, que está "muy vivamente coloreado" porque avisa de que es peligroso; los lenguados, que al nacer tienen un ojo a cada lado y cuando crecen uno de ellos cambia de lateral; o los caballitos de mar, los peces "singulares por excelencia" por su forma de reproducción, ya que son los machos quienes tienen la bolsa incubadora.

Los tanques, que se reparten en cuatro hábitats tropicales y dos templados y van en consonancia con la especie que acogen, tienen volúmenes que van desde los 200 litros de agua hasta los 6.000, en el caso este último de los caballitos de mar, ya que son necesarias esas dimensiones para su reproducción.

Estos acuarios estarán rodeados de figuras representativas de algunas de las criaturas más grandes y pequeñas de los fondos oceánicos, como el calamar gigante o la medusa crin de león, elaboradas con polietileno expandido, resinas, fibras con productos ignífugos por el artista valenciano Pablo Ovejero, en una mezcla de tradición y tecnología.

CONTENIDO "MÁS ACCESIBLE"

Asimismo, en el interior de la exhibición y repartidas por las paredes de la gruta se mostrarán animales que nunca se podrán ver porque están extintos, como el pez abisal, de aspecto "monstruoso", o

el pulpo amarillo, el más venenoso que existe en el planeta.

Nogués ha explicado que la intención es la "interacción" con los visitantes, por lo que han apostado por un apoyo audiovisual con tres pantallas didácticas en las que se muestran imágenes, vídeos y animaciones cortas, para hacer "más accesible" el contenido y facilitar al visitante su interpretación.

El techo de la instalación imita la visión de las ondas de la superficie del mar desde el mar, mientras que las paredes de la exhibición representan un fondo marino rocoso en el que se integra un barco hundido. El suelo, por su parte, simula la arena del fondo marino, para "mejorar" la inmersión del visitante en el hábitat creado.

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