Leche frita
Leche frita IKER MORÁN

La leche frita, también conocida como tostada de crema, es un dulce típico de Semana Santa y Carnaval, y se prepara en mucha regiones, sobre todo en el norte.

Aunque es una receta relativamente sencilla de hacer, como ocurre con muchos platos, la clave para tener un resultado perfecto es estar atento a medidas y cocciones para conseguir una buena textura y consistencia de la masa que luego freiremos. Tampoco es que sea muy complicado, pero tiene sus trucos.

Y si hay uno que hemos comprobado que realmente funciona es, igual que con muchos otros dulces, ir sin prisas y dejar que la masa repose unas cuantas horas en la nevera. Si es de un día para otro, mejor. Si no hay tiempo, a partir de un par de horas en la nevera también ayuda o, en versión exprés, un rato en el congelador.

Receta de leche frita paso a paso

Vamos con la receta -una versión de las muchas posibles- y otros trucos para que nos queden perfectas.

Ingredientes

  • 600 ml. de leche entera
  • 80 gr. de Maizena
  • 100 gr. de azúcar
  • 5 yemas de huevo
  • Canela en rama y piel de limón
  • Harina de trigo (o Maizena si no podemos comer gluten) y 1 huevo para rebozar
  • Azúcar y canela para decorar
  • Aceite suave o mantequilla para freír

Preparación

Separamos 100 mililitros de leche, y el resto lo ponemos en un cazo a fuego suave con la canela y la piel de limón bien limpia. Lo dejamos 10 minutos a fuego bajo. Pasado ese tiempo, subimos el fuego y lo apagamos justo antes de que empiece a hervir.

Dejamos que repose 20 minutos con el cazo tapado. Este es otro truco que funciona muy bien para que el aroma de la canela y el limón se impregne mejor. Las prisas y la repostería nunca han hecho buenas migas.

Mezclamos los 100 mililitros de leche que habíamos reservado con la Maizena. Es muy importante que no queden grumos, así que si es necesario usaremos una batidora. Separamos las yemas de los huevos y las batimos en un bol con el azúcar. Incorporamos la leche que hemos aromatizado con canela y limón.

Añadimos la mezcla de leche con Maizena y -atención porque aquí viene otro detalle importante- lo calentamos al baño María: un recipiente dentro de otro recipiente que estará lleno de agua y al fuego. De esta forma evitamos que el calor llegue de forma directa y no se pegue al cazo.

Si decidimos hacerlo directamente en un cazo, no podemos dejar de remover durante los 10-20 minutos que tardará la mezcla en espesar. Al baño María removeremos menos y quedara una mezcla muy suave. La mezcla tiene que ser densa, sin llegar a tener la textura de flan, pero casi. Mejor que nos pasemos de densa que no de líquida para poder freír bien.

Volcamos la masa en un recipiente cuadrado o rectangular. La mezcla debería tener unos 2 centímetros de altura. Dejamos que se enfríe y envolvemos el recipiente con papel film. Vamos presionando con los dedos hasta que el papel transparente quede pegado a la leche frita. De esta forma no se resecará la parte de arriba. Nos armamos de paciencia para aguantar 24 horas sin tocarla en el frigorífico.

Pasadas las 24 horas, preparamos un plato con un huevo batido y otro plato con la harina de trigo (o Maizena para celíacos). Sacamos la leche frita de la nevera y cortamos con un cuchillo porciones rectangulares no muy grandes. Ponemos a calentar una sartén con mantequilla o aceite (o mitad y mitad). Rebozamos la leche frita con el huevo y la harina, y la ponemos en la sartén.

Con un par de minutos por cada lado (o menos, tenemos que vigilar que no se pegue) estarán listas. Vamos dejando las porciones en un plato sobre papel de cocina para que absorba el aceite que sobra. Preparamos en un bol una mezcla de azúcar y canela, y espolvoreamos sin miedo sobre las tostadas.