Lechuza
Un ejemplar de lechuza común, una de las aves más afectadas por los atropellos. GTRES

Alrededor de 7.100 aves silvestres mueren cada año atropelladas en las carreteras de Lanzarote, isla reconocida como Reserva de la Biosfera, en una dinámica que representa una amenaza para algunas especies, que pierden por esa vía más del 25 % de su población.

La revista PLOS ONE ha publicado un trabajo de investiagación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las Islas Canarias que evalúa por primera vez el impacto del tráfico rodado sobre la fauna de un territorio concreto durante un año completo. Los responsables de este estudio recogieron a lo largo de doce meses en las carreteras de Lanzarote 666 cadáveres de animales silvestres, incluyendo tanto aves como mamíferos.

"La mayoría corresponde a mamíferos introducidos. Sin embargo, teniendo en cuenta el tamaño y la tasa de desaparición de los cadáveres, estimamos que la cifra de atropellos puede ascender a 9.600, correspondiendo la mayor parte a aves, unos 7.100", señala Airam Rodríguez, investigador de la Estación Biológica de Doñana, en una reseña del artículo difundido por el CSIC.

Los responsables de este trabajo subrayan que la fauna de las islas "tiene mayor probabilidad de extinguirse" que la de las regiones continentales, por lo que "comprender las fuentes de la mortalidad por causa no natural es el primer paso en el desarrollo de planes de gestión de la conservación", argumentan.

Recuerdan, en este sentido, que Canarias es uno de los primeros destinos turísticos de Europa y que, en las últimas décadas, sus áreas urbanas y el tráfico que soportan sus carreteras han crecido de manera "significativa", sin que se haya analizado cuál es el impacto de los atropellos sobre la fauna salvaje.

El estudio describe la pauta temporal y espacial de las muertes de animales que se producen en las carreteras de Lanzarote, con cifras preocupantes para algunas aves en concreto. "Al menos para tres especies -lechuza común, garcilla bueyera y alcaudón real-, las estimas de mortalidad son importantes, pues exceden el 25% de su población insular", añade Rodríguez.

El estudio también resalta la mortalidad por atropellos como "una amenaza que no ha sido tenida en cuenta" para otras especies amenazadas, como la hubara canaria o el alcaraván común. "Estas especies de aves necesitan urgentemente que se determine si estos niveles de mortalidad en carretera son sostenibles", indica Airam Rodríguez.

Los datos que ha recogido este equipo revelan que en Lanzarote, a lo largo de doce meses, mueren 1,08 aves y 1,68 mamíferos por cada kilómetro de carretera. El número de atropellos de fauna silvestre aumenta durante los meses de verano y gran parte de los casos se concentra en zonas próximas a viviendas y en carreteras con altos límites de velocidad.

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