Tres mujeres emprendedores reunidas comparten experiencias.
Tres mujeres emprendedores reunidas comparten experiencias. MARINA LOPERENA

Las anfitrionas usuarias dominan ya la plataforma Airbnb en la ciudad de Barcelona. Las mujeres són el colectivo mayoritario sobrepasando al de los hombres con un 52%.

La Costa Brava y la Costa Daurada son dos de las zonas de Cataluña donde las mujeres están más representadas. En el caso de la primera con un 55% y en el de la segundo con un 54%.

A nivel estatal, el 55% de los anfitriones de alojamientos son mujeres, mientras que suponen la mitad en el caso de las experiencias. Según cifras de la plataforma, las anfitrionas usuarias de Airbnb en España han obtenido colectivamente 415 millones de euros en 2017, y una anfitriona típica ganó alrededor de 3.200 euros compartiendo su hogar o conocimientos el pasado año.

Curiosamente, España es el quinto país del mundo con más mujeres anfitrionas, únicamente superado por Estados Unidos, Francia, Italia, y Gran Bretaña. En el caso de Experiencias, Sevilla destaca como el quinto destino europeo con un mayor porcentaje de mujeres anfitrionas (53%).

Esta modalidad de compartir habilidades y experiencias con habitantes se ha instalado también en Barcelona, donde la plataforma ofrece a los usuarios la oportunidad para dar y recibir conocimientos.

Así, cuando sus usuarios buscan un destino pueden elegir entre buscar alojamiento o experiencias. A través de las experiencias, la novedad de la plataforma, se puede encontrar actividades de todo tipo. Desde gastronómicas hasta más artísticas. No hace falta que el usuario tenga el alojamiento con Airbnb para vivir una experiencia ni al revés. Se puede hacer una cosa o la otra o las dos.

20minutos ha conversado con tres ejemplos de mujeres emprendedoras que tienen relación con la plataforma Airbnb:

Moda, complementos y artesanía en el corazón de Gràcia

Maite es una joven del barrio de Gràcia que después de viajar a la India volvió a su Barcelona natal con la cabeza removida y con la decisión de que quería apostar por otra realidad, iba a ganar o a perder, pero quería jugar.

Actualmente tiene una tienda en la calle Torrijos n.º 14 (Gràcia, Barcelona) llamada OlemisOle, en la que vende ropa y complementos aunque cuenta que cada vez lo enfoca más a camisetas que ella misma creó con mensajes positivos “de empoderamiento de la mujer, buen rollo, amor y alegría”.

Paralelamente tiene un estrecho vínculo con la plataforma Airbnb. Hace cuatro años empezó ofreciendo una habitación de su piso y cuando vio la opción de ofrecer experiencias no lo dudó. "Redacté mi propuesta y la presenté". Maite reconoce que la plataforma te da un altavoz que sin ella sería difícil conseguir.

“Hago tres actividades. La primera consiste en pintar abanicos. Les enseño la técnica tradicional y lo acompaño de una copa de vino”. La segunda experiencia que ofrece como anfitriona, y la que más funciona entre los usuarios sobre todo internacionales, consiste en visitar el mercado de antigüedades dels Encants, no sin antes comer un chocolate con churros. “Les cuento la historia y les enseño cómo encuentro yo mis chollos y maravillas. Otra experiencia es pintar con vino, pintar una postal de recuerdo de Barcelona, y les enseño a hacer sangría aquí”.

Maite detalla que lo ve como una gran oportunidad para salir del circuito más turístico, "soy una persona local que les puedo contar otras cosas sobre la ciudad".

Arte detrás de la barra

Carmen tiene desde siempre un buen paladar y mucha energía. Esas dos aptitudes juntas hacen que sea uno de los perfiles que podría encajar en el modelo de Experiencias de la plataforma porque sus catas tienen mucho éxito, aunque por el momento no colabora.

Carmen ha pasado de urbanista a propietaria de un bar especializado en latas de alta calidad. “Una amiga me regaló una lata y me enamoré de su packaging”. El bar LATA-BARRA (Calle Mallorca 438, Barcelona) nació hace cuatro años y hoy Carmen se muestra satisfecha ante este ambicioso proyecto que gira alrededor de las latas.

Una mujer luchadora que ha sabido crear un rincón acogedor entre la muchedumbre de un barrio transitado como lo es Sagrada Família. “Estoy segura de que haciendo bravas facturaría el doble, pero no es esto lo que yo quiero, rompería con la idea”.

Como mujer emprendedora y posicionada al frente del local, cuenta: "Me vienen tipos que me tiran la caña, es difícil gestionar esto. Cuando la gente entra para hablar con la persona propietaria se dirigen al camarero por ser hombre”, y asegura que en este bar tiene muy claro que manda ella.

Paella como forma de vida

Sara es una exitosa anfitriona de experiencias. Fue la impulsora de una de las experiencias que triunfan más en la plataforma de Airbnb. Esta joven catalana decidió adentrarse en el mundo de la cocina, y en concreto de las paellas, cuando hace unos cinco años se encontró en el paro.

Desde que apostó por la idea, hace entre dos y tres experiencias a la semana alrededor del proceso de las paellas en el amplio jardín de la casa de sus padres, donde muestra a los asistentes el proceso de cocción de una paella. “Les explico todos los pasos a seguir desde mi punto de vista, destacando que la paella es un plato superamplio y que tiene muchas variantes”.

Una vez terminada y ya en la mesa la paella, el grupo, que suele ser de unas 12 personas, se sienta y degusta el resultado final juntamente con un poco de jamón y vino, dos productos que todo visitante debe conocer cuando visita el país.

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