La cadena de explosiones aparentemente relacionadas entre sí que, desde el pasado 2 de marzo, sacude el área de la ciudad de Austin, en Texas, EE UU, ha hecho renacer el temor a que el responsable (o responsables) pueda estar siguiendo las huellas del célebre criminal Ted Kaczynsky. Kaczynsky, más conocido como Unabomber, causó entre 1978 y 1995 un total de tres muertos y 23 heridos mediante el envío de cartas y paquetes bomba, principalmente en estados del oeste del país.

Agunas declaraciones de la Policía de Texas, que ha asegurado que las explosiones son probablemente obra de una misma persona, un "asesino en serie de bombas" con "un alto nivel de habilidad y sofisticación", han ayudado, probablemente, a resucitar el fantasma de uno de los criminales más famosos de Estados Unidos, presente incluso en numerosas referencias de la cultura popular (la más reciente, en la serie de televisión Manhunt: Unabomber, de 2017, donde se narra su vida desde la perspectiva del agente del FBI considerado como uno de los principales artífices de su detención).

Hasta ahora se han producido en Texas un total de seis deflagraciones, si bien las autoridades aseguran que la última, ocurrida este martes en los grandes almacenes de una organización sin ánimo de lucro en la capital del Estado, no está relacionada con las anteriores, sino que se debió a "un accidente", por lo que el número se reduciría a cinco.

El propio presidente de EE UU, Donald Trump, ha achacado las explosiones en Texas a "una o varias personas enfermas", al tiempo que ha prometido detener a los responsables. "Las explosiones en Austin son terribles", manifestó, destacando asimismo que hay un gran despliegue de las fuerzas de seguridad para intentar detener a quien esté detrás de lo ocurrido. "Estamos buscando. No es fácil de encontrar", subrayó.

Horas antes, la Casa Blanca había indicado que por el momento no hay pruebas que apunten a que las explosiones tengan relación alguna con el terrorismo. Los responsables de la investigación, en cualquier caso, habían señalado que trabajaban con la posibilidad de que se trate de una situación de "terrorismo doméstico o delitos de odio".

El 'lobo solitario' por excelencia

Unabomber, un esquivo ermitaño, matemático de profesión y excatedrático de varias universidades, tuvo en jaque a las autoridades del país durante cerca de 18 años, hasta que fue detenido finalmente en 1996, gracias a la colaboración de uno de sus hermanos con agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

El arresto se produjo en el estado de Montana, donde Kaczynsky vivía en una cabaña de apenas tres metros cuadrados, aislado de la civilización. Antes, había publicado un extenso manuscrito en la prensa, donde expresaba sus ideas contra la tecnología y el control del Estado.

Unabomber envió sus bombas a universidades, aerolíneas y, especialmente, a empresarios de la industria maderera, ya que, según sostenía, con su negocio estaban causando daños a los bosques del país, y, en consecuencia, al medio ambiente.

Danny Coulson, un exsubdirector del FBI que trabajó en la investigación del caso y participó en la detención de Kaczynski, señaló este martes a la cadena Fox News, en unas declaraciones recogidas en La Vanguardia, que "no hay dudas" sobre las similitudes entre los paquetes bomba de Texas y los que enviaba Unabomber, ya que en ambos casos se necesita una gran habilidad para fabricar artefactos que no estallen durante su transporte. "Las bombas de Unabomber eran muy complejas y efectivas, y estaban construidas principalmente de madera", explicó.

Unabomber, que tiene ahora 75 años, evitó ser sentenciado a la pena de muerte al lograr, dos años después de su detención, un trato con la fiscalía por el que se declaró culpable del envío de cartas bomba, una actividad criminal que había negado en el momento de su arresto. Fue condenado a ocho sentencias consecutivas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. En la actualidad cumple su sentencia en una cárcel de máxima seguridad en Florence, Colorado.