EMMA GARCÍA
Imagen de unas galletas digestive. EMMA GARCÍA

No sólo su nombre sugiere ciertas ventajas para el sistema digestivo, sino que durante muchos años toda la publicidad alrededor de las galletas tipo digestive ha recurrido a un discurso sobre lo saludables que son y su interesante aporte de cereales y fibra.

Pero ¿qué hay de realidad en este mensaje? ¿Realmente pueden unas galletas industriales -que además están bastante ricas- ser sanas como nos prometen y nos gustaría pensar o, como nos tememos, son simplemente otras galletas con poco que aportar a nuestra salud? ¿Hay tantas diferencias reales respecto a las galletas María de toda la vida como para justificar la diferencia de precio?

Para salir de dudas, hemos hablado con Beatriz Robles -experta en seguridad alimentaria y nutrición- que recientemente analizaba en su recomendable blog, con todo lujo de detalles, la lista de ingredientes de las galletas digestive de varias marcas.

¿Son digestivas? No

"Si vamos a su origen, parece que las primeras galletas digestive sí pretendían mejorar la digestión, porque usaban bicarbonato sódico en su receta para que sus propiedades antiácidas redujeran el malestar estomacal", recuerda Beatriz Robles. No obstante, teniendo en cuenta que la temperatura del horneado acaba con esas propiedades, poco queda de digestivo en estas galletas.

De hecho, muchas de las marcas que comercializan esta variedad lo advierten en el propio etiquetado, apuntando que el uso de la palaba "digestive" no supone que las galletas tengan propiedades digestivas. ¿Entonces por qué no lo cambian? Evidentemente, porque interesa para vender esa imagen de galletas sanas.

Pero en realidad no lo son. "Las galletas son bollería", resume Robles. Y parece que las digestive no son una excepción por mucho que los paquetes presuman de su alto contenido en fibra, de aportar grasas buenas, de reducir el nivel de colesterol -con el sello de alguna fundación con ganas de hacer caja- o de contener poco azúcar.

"Como todas las galletas, tienen entre 450 y 500kcal por 100gr. (lo que se traduce en que cada galleta puede aportar entre 55 y 75 kilocalorías, dependiendo de su peso y su composición)". Pero el problema no son las calorías -matiza- sino que proceden de un alimento superfluo que debería consumirse sólo ocasionalmente.

¿Mejor que las galletas María?

Pero la parte más curiosa del asunto de las galletas digestive es que en realidad no son muy diferentes en su composición y propiedades de las modestas galletas María. Bueno, sí que hay una diferencia notable: su precio suele ser el doble.

Un tema que esta experta en nutrición aborda en otro interesante artículo. Y la conclusión no deja lugar a dudas: en la mayoría de casos, los niveles de azúcar y grasas saturadas son prácticamente similares y, en todo caso, no hacen que las digestive sean sanas.

Sólo en el caso de las galletas de marca Gullón se detecta una diferencia interesante entre las digestive y las María: una notable diferencia en grasas saturadas, consecuencia del uso de aceite de palma en las segundas y de aceite de girasol en las primeras. Algo que no queda claro si hace buenas a las digestive o especialmete malas a las María.

En cualqier caso, la conclusión es clara: "Son un producto de bollería, con alto contenido en azúcares y grasas de calidad variable, que no justifican su precio".

¿Las comes porque están ricas? Excelente, pero mejor de forma ocasional y moderada -no deberían formar parte del desayun habitual-, y asumiendo que no estás comiendo algo sano, por mucho que la etiqueta diga lo contrario.