Elefante
Un ejemplar de elefante africano. DUNCAN NOAKES / GTRES

El presidente de Botsuana, Ian Khama, acusó a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, y a su Gobierno de alentar la caza furtiva durante una cumbre sobre conservación del elefante africano, han informado a Efe fuentes de la organización.

La acusación ha llegado un día después de que los gobiernos y representantes de 32 países africanos firmaran una petición dirigida a la Unión Europea (UE) para que prohíba el comercio de todo tipo de marfil. Los grupos defensores de los animales calculan que los cazadores furtivos matan unos 30.000 elefantes africanos anualmente para hacerse con sus colmillos, lo que hace temer por la supervivencia de la especie a largo plazo.

La petición, impulsada por el movimiento civil Avaaz, está firmada por los presidentes de Botsuana, Uganda y Gabón. También rubrican la iniciativa el Gobierno de Kenia y la Coalición del Elefante Africano, que incluye a los otros 28 países restantes, así como más de un millón de personas en todo el mundo. Su lanzamiento concidió con la celebración de una cumbre en Botsuana, el país con más población de elefantes de África, sobre el comercio de marfil.

"Las autoridades europeas nos dijeron que no podían prohibir el marfil porque no había suficientes líderes africanos que quisieran", explicó en un comunicado el director de campañas de Avaaz, Bert Wander. "Ahora vamos a ir con las firmas de los países que acogen a la mayor población de elefantes para ver si tienen alguna otra excusa. La verdad es que no la hay. El resto del mundo está dando la espalda al comercio de marfil. ¿Por qué no lo hace Europa?", reivindicó Wander.

Ahora, el presidente de Botsuana ha criticado "en los términos más enérgicos" la "chocante decisión" adoptada por la administración Trump para flexibilizar las normas de importación de partes de animales como trofeos de caza. En concreto, se refirió a un memorándum expedido a principios de marzo en el que se especificaba que Estados Unidos "consideraría con efectos inmediatos expedir permisos para la importación de ciertos trofeos de elefante desde 6 países africanos, nombrando Botsuana, Namibia, Sudáfrica, Tanzania, Zambia y Zimbabue".

Para la evaluación de cada caso, el servicio tendrá en cuenta, según se aseguró, la situación de las especies y que los programas implicados promuevan de alguna manera la conservación de las especies.

"Creo que esta Administración está minando nuestros esfuerzos y también alentando la caza furtiva en el proceso porque son bien conscientes de que nuestras leyes prohíben la cacería de animales como trofeos", recalcó el mandatario, durante el encuentro Giants Club Summit, organizado en la localidad de Kasane.

El papel de la UE

La Unión Europea tiene varias normas sobre el comercio de marfil que limitan la compraventa de ese material a las piezas adquiridas antes de 1990, cuando la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) concedió su máximo grado de protección a los elefantes africanos de los que se extraen los colmillos de marfil.

En 2017 Bruselas prohibió la exportación de marfil bruto desde países de la Unión Europea, salvo para piezas dedicadas a la investigación o la educación. Sin embargo, Avaaz denuncia que la UE es el mayor exportador legal de marfil y preside un mercado "en auge", en el que exportó 1.258 colmillos en 2014 y 2015.

Así, la organización pide al comisario europeo de Medioambiente, Karmenu Vella, que los gobiernos de la Unión que prohíban el comercio intracomunitario de marfil y las exportaciones de todo tipo del material, y apoyen el veto mundial a esa práctica.

China prohíbe el comercio de marfil

El pasado 31 de diciembre entró en vigor en China la prohibición total del comercio de marfil, lo que supuso el cierre definitivo al que tradicionalmente ha sido el mayor mercado mundial de este producto.

China empleaba el marfil en realizar tallas, bisutería y palillos chinos entre otros objetos. En 1990 entró en vigor una prohibición internacional sobre el comercio de marfil, pero China continuó vendiéndolo y promoviéndolo.

Esta prohibición implica tanto el comercio y la elaboración de marfil y productos derivados, como el cierre de tiendas y talleres de procesamiento. Entre 2007 y 2014, la caza furtiva acabó con casi un tercio de los elefantes de la sabana africana, según datos de Avaaz.