Antonia Campbell-Hughes
La actriz irlandesa Antonia Campbell-Hughes se queda en los huesos para interpretar a un personaje. GTRES

Los estereotipos de belleza que por desgracia existen en la industria y, por ende, en la sociedad, son los de mujeres que tienden a estar demasiado delgadas, escuálidas, más bien.

Modelos jóvenes que suben a la pasarela sonrientes, pero que internamente luchan constantemente por aceptar sus cuerpos. Lidian su propia batalla contra los demonios del sector de la moda que las presiona para que pierdan peso.

🤘❤️🤙

Una publicación compartida de Bridget Malcolm (@bridgetmalcolm) elFeb 2, 2018 at 5:04 PST

Bridget Malcolm es una conocida modelo que ha desfilado para la firma Victoria's Secret y que desde el pasado mes de agosto decidió "hacer las paces con su cuerpo".

En su blog, la australiana, de 26 años, relata el duro proceso en el que ha estado inmersa ya que ha pacedido un trastorno de alimentación durante 12 años. A día de hoy, "se siente libre" después de dejar de estar a dieta. "Mi cuerpo no me perteneció desde los 14 a los 25 años", comenta con tristeza.

Holiday feeeeeeels

Una publicación compartida de Bridget Malcolm (@bridgetmalcolm) elDic 2, 2017 at 7:19 PST

"Me odiaba a mí misma cuando llegaba la hora de comer así que prefería no hacerlo", explica Malcolm quien recuerda que se sentía "humillada, gorda y fea". 

Ha borrado de Instagram todos sus selfies en el gimnasio y ha tirado a la basura la ropa de cuando estaba esquelética. Básicamente, porque quería eliminar de su vida cualquier referencia que le hiciera pensar en si engordaba o adelgazaba.

Aye aye! @lspaceswim ❤

Una publicación compartida de Bridget Malcolm (@bridgetmalcolm) elOct 13, 2017 at 3:56 PDT

Malcolm quería dejar de mirarse a los espejos, pensado que estaba "demasiado gorda" y que "no hacía lo suficiente" para adelgazar. Resulta fácil de decir, pero muy complicado para una persona que lleva años sufriendo presión psicológica.

En guerra con tu cuerpo

Sesiones de fotos en traje de baño en las que Malcolm escuchaba que tenía que bajar de peso. "Resulta divertido intentar actuar como si te sintieras confiada y feliz en traje de baño cuando estás en guerra con tu cuerpo", recuerda la joven.

Muchas acaban con graves problemas de autoestima que derivan, como en el caso de la australiana, en trastornos de alimentación porque deforman la realidad. Y no es de extrañar cuando en las sesiones de fotos hay personas que miran los cuerpos de estás maniquíes con "sonrisas burlonas".

"Una mujer me pidió que me pusiera de tal forma que mis costillas se marcasen. Me puso un pareo alrededor de las caderas para 'ocultarlas'", relata.