Kim Jong-un y Donald Trump
El líder norcoreano Kim Jong-un, en Pyongyang (Corea del Norte), y el presidente estadounidense, Donald Trump, en la sede de la ONU en Nueva York (EEUU). EFE

Los contactos diplomáticos de cara a la histórica cumbre entre EE UU y Corea del Norte continuaron este sábado mientras todo parece indicar que la compleja organización del encuentro está en manos de figuras clave de los servicios de inteligencia de los países implicados.

La preparación de la reunión aceptada por el presidente estadounidense, Donald Trump, por invitación del líder norcoreano, Kim Jong-un, está generando una enorme actividad diplomática y de trabajo entre bambalinas.

El encuentro, unos de los mas importantes de los últimos años entre un líder estadounidense y un mandatario extranjero, podría celebrarse a finales de mayo, aunque la fecha y el lugar todavía no han sido acordados o revelados, lo mismo que ocurre con los temas que se tratarán.

Washington ha acogido esta semana a los jefes de la diplomacia de Seúl y Tokio, ambos muy involucrados en este proceso de distensión que arrancó con la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados del 9 al 25 de febrero en el condado surcoreano de PyeongChang.

Tras una visita de tres días a la capital de EE UU, la canciller surcoreana, Kang Kyung-wha, aseguró este sábado en una entrevista con la cadena pública PBS que es "cautelosamente optimista" en relación a que la celebración de las conversaciones y que espera que estas supongan "un gran avance en la resolución pacífica del problema nuclear de Corea del Norte".

Por su parte, Taro Kono, el ministro de Exteriores de Japón —país que pide prudencia con las promesas del régimen norcoreano—, continúo este sábado con su agenda en Washington, que incluyó una reunión con el vicepresidente, Mike Pence, y el ministro de Defensa, Jim Mattis.

Dentro de los intensos contactos diplomáticos, el canciller de Corea del Norte, Ri Yong-ho, y su homologa sueca, Margot Wallstrom, prologaron este sábado un día más sus reuniones en Estocolmo, unos encuentros que podrían ser claves en el acercamiento de Washington y Pyongyang.

Liberación de presos

Se cree que el actual viaje del ministro norcoreano al país nórdico también podría servir para tratar la posible liberación de los tres ciudadanos de EE UU actualmente presos en Corea del Norte.

Suecia ha sido mencionada como uno de los posibles escenarios de la reunión entre Trump y Kim, aunque no está previsto que se tome ninguna decisión en Estocolmo sobre dónde y cuándo tendría lugar.

El relevo esta semana de Rex Tillerson como jefe de la diplomacia estadounidense, cargo que ocupará Mike Pompeo, hasta ahora jefe de la CIA, ha sumergido a la Casa Blanca en un ambiente de crisis en un momento clave pero al mismo tiempo ha dejado entrever cómo Washington quiere hacer frente a la histórica cumbre.

El diario New York Times informó este sábado de que, a la espera de que asuma el cargo de secretario de Estado en las próximas semanas, Pompeo ya estaría teniendo contactos con Corea del Norte a través un canal creado entre los servicios de inteligencia de los dos países.

Además, las fuentes de este diario aseguran que el exjefe de la CIA ha estado en contacto estrecho con Suh Hoon, director del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.

Suh, que fue el encargado entregar la invitación de Kim Jong-un a Donald Trump para la celebración de la cumbre, viajó a Pyongyang a principios de marzo junto a Chung Eui-yong, jefes de la Oficina de Seguridad Nacional de Seúl.

En una reunión con el líder norcoreano, los dos enviados lograron acordar la celebración a finales de abril de una cumbre entre Pyongyang y Seúl mientras que Kim Jong-un se comprometió a negociar con EE UU su desnuclearización a cambio de que se garantice la supervivencia del régimen.

La delegación surcoreana también se reunió durante su viaje al Norte con otra pieza clave de este deshielo, Kim Yong-chol, un poderoso militar al cargo de las relaciones intercoreanas que fue antes responsable de los servicios de espionaje del régimen norcoreano.

De producirse el encuentro entre Trump y Kim, sería la primera vez que los líderes de Corea del Norte y EE UU se reúnen tras casi 70 años de confrontación iniciados con la Guerra de Corea (1950-1953) y de 25 años de negociaciones fallidas y tensiones.