Este viernes 16 de marzo, Javier Bardem y Fernando León de Aranoa acudieron a la Universidad de Zaragoza para participar en el veterano ciclo de cine español La buena estrella, coordinado por el escritor, periodista y profesor Luis Alegre. No era la primera vez que el actor y el cineasta participaban en este coloquio, ya lo hicieron hace 16 años, para presentar Los lunes al sol, el filme que forjó su amistad.

Mucho ha cambiado la vida de Bardem desde entonces. "Uf, ha cambiado todo. Ahora tengo una familia, tengo unos hijos... Mi relación con el trabajo también ha cambiado mucho, en el sentido de que es más sana y ahora entro y salgo más fácilmente. El trabajo es un trabajo, es muy importante en mi vida pero no es lo más importante, y quizá en aquella época primero era primero el trabajo y después la vida", cuenta el actor a 20minutos.

Menos cambios ve en España, que no solo está igual tres lustros después en temas como el paro sino incluso peor. "Fíjate ahora todo el tema de las pensiones, todos los yayos y yayas echándose a la calle. Qué maravilla de espíritu", señala Bardem. "Tras una vida dedicada al trabajo, cotizando, y les dan unas pensiones de mierda con las que intentan en muchísimos casos cubrir las necesidades de sus hijos en paro. A ver si muchas de esas personas se dan cuenta de la reducción tan bestia que hay en sus derechos básicos y ven que no se puede seguir votando a estos señores que rescatan carreteras y bancos antes que otras cosas que son mucho más importantes".

"En este país se sigue echando a la calle la gente y eso es algo digno de aplaudir", añade. Sin embargo, aunque el actor no duda en manifestar su compromiso social, su visita a la capital aragonesa tiene un motivo mucho más lúdico, protagonizar un coloquio sobre el filme Loving Pablo. La película, centrada en la figura del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, comenzó a gestarse mucho antes de la popular serie Narcos, de Netflix.

La idea nació a finales de los 90, cuando le ofrecieron por primera vez a Bardem interpretar a Escobar. Comenzó a documentarse sobre él y descubrió "un mundo y un personaje muy rico para explorar". "Desde entonces me han ofrecido todos o casi todos los Escobares que se te pueden venir a la cabeza, pero yo decía que no, porque faltaba algo importante. Y, por supuesto pasaban todos estos Narcos y estas cosas y yo decía 'No me lo puedo creer'", comenta, aunque asegura que están muy contentos con la taquilla y la recepción del público.

El intérprete confiesa que hacía mucho tiempo que no se le acercaba tanta gente a hablarle de una de sus películas con tanta pasión como está pasando con esta. "Hoy mismo en el gimnasio se me han acercado tres tipos a felicitarme", revela.

Pero, ¿qué le faltaban a los otros Escobares que sí tiene este? La clave es la parte crítica, las consecuencias. "Esta película es la película que rompe con la 'glamurización' del personaje, así de claro lo digo, a diferencia de otras lecturas que se han hecho, donde se ha llegado a mandar el mensaje erróneo y peligroso de que 'ser narco mola'. Esa ha sido siempre una de las razones por las que yo quería hacer este Escobar y no otros", explica.

Pablo Escobar es el enésimo villano de su carrera. Algunos le dicen que le pegan esos papeles porque parece muy serio y da miedo, pero Bardem ha bromeado alguna vez diciendo que no lo entiende, que él es un pedazo de pan. "Bueno, un pedazo de pan no lo sé, no, yo creo que la gente cree de uno lo que quiere creer, ya da igual lo que hagas o digas. Ese es el tema de los juicios y los prejuicios, pero no conmigo sino con cualquier persona, cosa, animal o situación", matiza.

Con su futura transformación en el monstruo de Frankenstein en entredicho, debido a la incertidumbre en torno al malogrado Dark Universe de Universal, el actor español da el perfil idea para engrosar la lista de malvados del universo Marvel o el universo DC. Asegura que aún no se lo han ofrecido. "Yo creo que tienen miedo a ponerme unas mallas –bromea–. Poco iba a intimidar yo de esa guisa".

Otra de las señas de identidad de Loving Pablo es la relevancia que adquiere la periodista Virginia Vallejo, amante de Escobar interpretada aquí por Penélope Cruz. Este papel llega en un momento de máxima reivindicación de la mujer en el cine, un movimiento con el que Bardem está completamente comprometido: "Es importante esta reivindicación, en el cine y en la hostelería, en la calle y en las empresas. Lo que no puede ser es alarmarnos porque las mujeres estén pidiendo una paridad salarial, de derechos laborales y una igualdad".

"Esto es un poco anacrónico porque debería estar ya superado, pero no lo está y hay que seguir recordándolo. Es básico que el hombre apoye este movimiento. Me encanta la fuerza y el ímpetu con el que ha entrado, porque ha venido para quedarse. Es un cambio histórico, estoy seguro", afirma Bardem.

"Lo primero que tenemos que hacer los hombres de ciertas edades, como es la mía e incluso generaciones anteriores, es cambiar los chips, cambiar las mentalidades. Hay que resetearse. Es maravilloso y me congratula que suceda ahora, pensando en las generaciones más jóvenes, en mis hijos por ejemplo", sentencia Bardem, que fue muy aplaudido y se ganó las simpatías de todos los asistentes al coloquio en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.