Lavapiés
Enfrentamientos entre Policía Nacional y vecinos del barrio. EFE

Lavapiés amanecía este viernes entre los rescoldos de los incidentes de la noche anterior. Bicis municipales destrozadas y reducidas a escombros, paradas de autobús arrancadas, cristales de sucursales bancarias hechos añicos...

Ya no quedaban barricadas, pero los restos de los enfrentamientos entre decenas de vecinos y la policía nacional seguían allí. También el ambiente tenso que había protagonizado toda la tarde del jueves como consecuencia de la muerte de un mantero en la calle Oslo del barrio madrileño.

El Ayuntamiento y algunos vecinos sostienen que se desplomó y sufrió un ataque epiléptico mientras caminaba tranquilamente junto a un amigo. Sus compañeros, que falleció cuando huía de una redada policial contra el top manta. Ahora piden justicia, que la muerte de Mame Mbaye, senegalés de 34 años, no caiga en el olvido.

El lugar escogido para la protesta ha sido la plaza Nelson Mandela, donde desde primera hora de la mañana se han concentrado medio centenar de personas para recordar al que ha sido su hermano durante más de 10 años y denunciar lo sucedido. "Reiteramos lo que ha ocurrido pero decimos que no hemos sido los senegaleses los que hemos quemado las bicis o roto las paradas. No hemos sido nosotros", subrayaba a los medios de comunicación Cheikh Ndiaye, presidente de la juventud e infancia de la Asamblea de los inmigrantes senegaleses en España.

Diferentes ONG han reclamado además una investigación exhaustiva de los sucedido al tiempo que han pedido soluciones para que acaben las persecuciones por perfil racial. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado ha trasladado su "enorme" preocupación por la difusión de mensajes racistas y xenófobos y ha urgido a mantener la calma para que no se repitan sucesos como este.

La plaza ha acogido este viernes a curiosos, vecinos, amigos y también a pequeños grupos de antisistemas que han increpado a los medios de comunicación dificultando su trabajo. "Ayer había gente blanca y peligrosa que no era del barrio y que azuzaba a los africanos", cuenta una vecina argentina testigo de los hechos. La tensión ha aumentado a lo largo de la mañana y se han producido pequeños enfrentamientos entre unos y otros. 

El paso de un coche de la Policía Local por la plaza terminó por caldear los ánimos. Algunos de los allí presentes gritaban a los agentes del interior del vehículo y se acercaban para obstaculizar, sin éxito, su paso. Incluso una persona ha llegado a lanzarles un adoquín de gran tamaño.

Cerca de las 13.00 horas, la Unidad de Intervención Policial (disturbios) empezó a cargar después de que un numeroso grupo de ciudadanos senegaleses increparan al cónsul de ese país, Mouctar Belal BA, que ha tenido que refugiarse en un establecimiento para evitar ser agredido. Ante la imposibilidad de llegar a su vehículo diplomático, la policía ha formado un cordón y, segundos después, han empezado a cargar mientras algunos concentrados lanzaban sillas y mesas a los agentes.

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