Policía Brasil
Policías brasileños en una zona rural. José Ferroza / EFE

Una operación del Ministerio de Trabajo de Brasil permitió hallar este viernes a 565 personas que eran sometidas a condiciones semejantes a la esclavitud en haciendas de propiedad de una secta religiosa brasileña.

Los trabajadores sometidos al trabajo similar al de esclavo, así como otros 438 que trabajaban sin contrato formal y 32 menores ejerciendo actividades prohibidas, prestaban servicios a una secta religiosa conocida como "Comunidad Evangélica Jesús, la Verdad que Marca".

La secta es investigada desde 2013, cuando ya habían sido hallados en sus haciendas otras 348 personas sometidas a condiciones inhumanas de trabajo, con horarios exhaustivos, muchas veces a cambio solo de la alimentación y la vivienda.

La investigación estableció que los trabajadores fueron reclutados en Sao Paulo por líderes de la secta que los convencían a donar sus bienes a las asociaciones controladas por el grupo religioso y a establecerse en comunidades rurales en donde compartirían todo.

Una vez reclutados, eran trasladados a haciendas para trabajar en cultivo agrícolas y en establecimientos como talleres mecánicos, puestos de gasolina, pastelerías, restaurantes y talleres de confecciones, todos de propiedad de los líderes de la secta.

"En todas las operaciones las víctimas cuando llegan los fiscales y los policías, dicen que quieren ser liberados. Pero este caso no porque las personas fueron adoctrinadas y nos recibieron como si fuésemos el demonio", relató el fiscal Marcelo Campos, que coordinó la operación.

"Ellos creen que en estas haciendas están protegidos del fin del mundo, lo que hace más difícil la situación en que están. Además de que les niegan los derechos laborales, son engañados. No quieren salir. Dicen que es una maravilla y el sueño de sus vidas", agregó.

El fiscal dijo que los propietarios fueron detenidos y acusados penalmente de diferentes delitos pero que los trabajadores solo podrán ser retirados de las haciendas cuando manifiesten ese deseo.

"Durante la investigación llamó la atención el crecimiento patrimonial de los líderes de la secta y el gran aumento del número de fieles en los últimos cinco años", según el comunicado del Ministerio de Trabajo.

Los fiscales informaron de que, así las personas engañadas no lo quieran, obligarán a los dueños de los establecimientos a pagarles retroactivamente todos los salarios y las garantías debidas desde que fueron reclutados.

En la operación bautizada como "Canaan, la cosecha final" participaron 58 fiscales y 220 agentes de la Policía Federal. Se produjo menos de tres meses después de que el Gobierno brasileño, presionado por organizaciones no gubernamentales y entidades internacionales, fuera obligado a modificar un decreto que dificultaba el combate a esas prácticas inhumanas.