La pena, que incluye una multa de más de 1.000 euros por un delito de alcoholemia, es la que el infractor, asistido por el letrado Pablo Tejerina, ha aceptado durante el juicio rápido celebrado este miércoles, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El incidente se produjo sobre las 08.15 horas del 17 de diciembre del pasado año cuando agentes de la Policía Municipal se encontraron con tres bolardos de plástico destrozados en Fuente Berrocal, un coche parado en mitad del cruce de entrada por la calle Barbero de Sevilla y a su conductor dormido a pierna suelta en el interior.

El conductor, en el control de alcoholemia al que fue sometido, cuadruplicó la tasa legal de alcoholemia al arrojar una tasa de 1,11 miligramos por litro de aire espirado (el límite legal es de 0,25).

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