El condenado había presentado recurso a la sentencia dictada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Gijón. En la misma se le condenó además de a los 8 años y medio de prisión, a diez años de alejamiento -ni comunicación con ella- y otros seis años de libertad vigilada, y establecía que se indemnizase a la víctima con 6.000 euros.

La sentencia consideraba probado que el condenado abusó sexualmente de su hija biológica entre 2013 y 2015, en el domicilio familiar, aprovechando la ausencia en la casa de la madre de la menor, que tenía 14 años cuando comenzaron los abusos.

En la última agresión, el 12 de marzo de 2015, la joven grabó con su móvil la conversación con su padre, en la cama del dormitorio. "Lo que se puede oír en la grabación es de notorio contenido sexual", señala el magistrado en la sentencia.

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