Este trabajo, desarrollado por las investigadoras Fátima León y Juana Macías, se ha realizado a partir de una muestra formada por alumnado de la Hispalense perteneciente a todas las áreas de conocimiento, que respondieron a un cuestionario formado por tres partes: variables sociodemográficas, experiencias sexuales y contraceptivas de los participantes y una última parte sobre conocimientos y actitudes hacia las infecciones de transmisión sexual, así como sobre el uso de métodos anticonceptivos.

Las autoras consideran que la muestra es representativa de la sociedad universitaria española, aunque advierten que, para poder aplicar los resultados a todo el territorio nacional, sería interesante replicar este estudio en otras universidades españolas.

Destacan que el género es un condicionante importante en cuanto al comportamiento frente al sexo. Las chicas muestran una actitud más saludable, tienen más conocimientos sobre anticonceptivos y los controles de salud propios de esta edad; tuvieron su primera relación sexual en el marco de una relación amorosa de pareja y usaron con más frecuencia un método anticonceptivo durante este primer encuentro, explica la investigadora.

Asimismo, las chicas tienen relaciones de pareja más duraderas y presentan menos parejas sexuales en el último año. Además, recurren con más frecuencia a profesionales sanitarios para aclarar sus dudas sobre salud sexual y reproductiva. Sin embargo, tanto chicas como chicos muestran poca formación sobre infecciones de transmisión sexual.

La investigación también desvela que sigue existiendo un porcentaje alto de jóvenes que mantienen relaciones sexuales sin protección anticonceptiva o bien con métodos de poca consistencia, como la marcha atrás o el 'coitus interruptus'. "Sobre todo, existe una banalización de la frecuencia de las infecciones de transmisión sexual entre jóvenes", destaca Fátima León. Su trabajo también evidencia la presencia de factores que contribuyen a que el alumnado muestre una actitud y comportamiento más saludable: por ejemplo, aquellos que ya habían recibido formación en la materia mostraron mejores resultados.

"Uno de los datos que más nos ha sorprendido es el consumo de alcohol y drogas asociadas a las prácticas sexuales de riesgo", subraya León. En lo relativo al consumo de alcohol, el grupo de edad donde más se produjo esta circunstancia fue el de 20-25 años, siendo más frecuente en chicos. Sin embargo, las investigadoras destacan que el mismo fenómeno está también muy presente en chicas. El 55,21 por ciento de ellas confirmó haber tenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol, frente al 58,8 por ciento de los chicos. En cuanto a las drogas, un 16,7 por ciento de los encuestados afirmó haber mantenido sexo bajo la influencia de estas sustancias.

Otra variable que también presenta diferencias interesantes es el área de conocimiento de los universitarios. El alumnado de titulaciones relacionadas con el ámbito de las Ciencias de la Salud muestra conductas más saludables que las de sus compañeros de otras áreas; por el contrario, los estudiantes de Ingeniería y Arquitectura están a la cola en este aspecto.

A partir de estos resultados, las investigadoras sostienen que los universitarios no presentan un buen nivel de educación sexual. Siguen manteniéndose muchos estereotipos asociados a la sexualidad, propios de otros grupos generacionales. "De hecho, nuestra propuesta a la luz de estos resultados es que en el ámbito universitario se sigan desarrollando campañas de educación sexual y reproductiva saludable", concluye León.

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