Argüello, en la presentación de los actos con motivo de la Semana del Seminario Diocesano de Valladolid, ha aprovechado para testimoniar su dolor ante el desenlace de este caso, saldado con la detención de la novia del padre biológico, Ana Julia Quezada.

"Un recuerdo para Gabriel y su familia. Reconocemos el asombro que siempre produce el mal", ha indicado el obispo auxiliar de Valladolid, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha añadido que la muerte del niño, precisamente "en una casa como ésta, que acoge a chicos jóvenes, algo mayores que él, donde se forma a personas que quieren llevar esperanza ante la tremenda realidad misteriosa del mal y de la muerte en estas circunstancias, supone si cabe un mayor motivo para pedir a Dios que lleve el consuelo a su familia".

No obstante, el religioso apostilla que en estos casos lo que se impone es "el silencio ante el mal, la muerte y el dolor".

Consulta aquí más noticias de Valladolid.