Pedro Sánchez ve al Gobierno "agotado" e incapaz de afrontar los retos de una "sociedad que avanza". El socialista exige a Rajoy que adelante elecciones o se someta a una cuestión de confianza si no logra los apoyos para aprobar los presupuestos antes de que acabe junio. Sánchez sostiene que el PSOE es capaz de construir un proyecto de país, de ganar unas generales, y de gobernar "para todos, pero desde los valores de la izquierda".

Hace nueve meses recuperó el liderazgo del PSOE. ¿Se ha pacificado el partido?
El 39 Congreso, celebrado en junio, supuso un punto y aparte y un nuevo impulso a la socialdemocracia en España. Nos reconocemos en nuestro pasado, pero el nuevo PSOE mira al futuro y esta dirección está en construir un proyecto de país.

El fin de semana celebran una Escuela de Buen Gobierno. ¿Cómo interpreta algunas ausencias, justificadas, como la de Felipe González, y las de Rubalcaba, Puig, Fernández...?
La noticia hubiera sido que yo hubiera excluido a alguien. Al contrario, hemos invitado a todas las personas que tienen algo que aportar, y prefiero reivindicar las presencias. Somos una izquierda de Gobierno y estamos dando el pistoletazo de salida para las municipales, autonómicas y europeas de 2019. Va a haber no solo cuadros y exlíderes, como Javier Solana o Rodríguez Zapatero, sino gente del mundo de la ciencia política o del ámbito periodístico, que van a compartir con nosotros experiencias y reflexiones sobre nuestra sociedad.

Algunos dirigentes han dicho que prefieren callarse sus críticas. ¿Preferiría que los perdedores del Congreso se quejaran en vez de resignarse?
Me gustaría que lo hicieran en los órganos internos. Hoy el PSOE es el partido más participativo del panorama político, somos una organización profundamente democrática, paritaria, participativa, y que quiere mirar a la sociedad para proponer soluciones.

¿Ha mejorado la relación con los barones? ¿Habla con ellos?
Sí, pero más allá de cuestiones que puedan ser más de crónica rosa, si me permiten la expresión, lo importante es que la militancia fue clara en el veredicto de quién quería que dirigiera el partido y qué orientación quería dar al PSOE como referencia de la izquierda. A partir de ahí, todos saben que la Ejecutiva federal está para ayudarles a que vuelvan presidir sus comunidades autónomas.

El 8-M fue un éxito. ¿Cómo valora lo sucedido y qué es lo más urgente ahora?
Se ha demostrado que la democracia española está viva y que tenemos un Gobierno que no da señales de vida. La sociedad va por un camino, y PP y Cs van por otro camino completamente distinto que nada tiene que ver con la igualdad. No estuvieron a la altura. Nosotros hemos propuesto una ley de igualdad laboral, consecuencia de la ley de igualdad que aprobó un Gobierno socialista y que el PP recurrió ante el Constitucional, para acabar con la brecha salarial, poner pie en pared ante el acoso laboral y abrir el debate de la conciliación. En cuanto a la violencia de género, se llegó a un acuerdo parlamentario para modificar los presupuestos en 200 millones y, por desgracia, PP y Cs lo bloquean.

¿Ve posibles pactos de Estado en Educación, pensiones, financiación, energía..., o vamos a una legislatura vacía?
La sociedad avanza y tenemos un Gobierno paralizado. El primer mandato de Rajoy tenía un proyecto, que era la recuperación económica, pero ahora el debate que suscitan en la calle los pensionistas, la comunidad educativa o las mujeres es cómo repartir el crecimiento. La gran cuestión es la precariedad y la desigualdad en un país que crece al 3%, pero donde los sueldos son los que son, hay precariedad y se consolidan los recortes. Nosotros estuvimos a favor del pacto educativo, pero...

Pero han abandonado la mesa.
El problema es que el Gobierno plantea recuperar en 2028 el nivel de inversión pública educativa de 2009, y eso nos parece inaceptable. Les daré un dato estremecedor: el 53% de estudiantes de familias con menos recursos repite curso, frente al 10% de alumnos de familias con más recursos. Se está consolidando una desigualdad de oportunidades inaceptable. Estamos dispuestos a llegar a un pacto educativo, pero sin recursos económicos es imposible.

La preocupación por las pensiones se ha disparado. ¿Si no hay presupuestos y Rajoy plantea subirlas por decreto un 0,25%, ¿qué votará el PSOE?
Si no hay presupuestos, Rajoy tendrá que adelantar elecciones, como hicieron otros presidentes, como González en 1995. Gobernar no es residir en la Moncloa, es aprobar las principales leyes, y la primera son los presupuestos. Vemos inaceptable que un Gobierno aspire a prorrogarlos o a gobernar a base de decretos cuando no tiene mayoría parlamentaria.

¿Cuál es su propuesta para las pensiones?
La contrarreforma del Gobierno del PP lleva a que su generación y la mía tengan una pensión un 15 o 20% inferior a la actual al jubilarse. Defendemos la revalorización conforme al IPC, y hay recursos suficientes para la sostenibilidad del sistema si, uno, mejoramos los sueldos de los trabajadores, porque eso mejorará la capacidad de ingresos de la Seguridad Social; dos, racionalizamos sus gastos, que tienen que ser imputados a los presupuestos; y tres, como no queremos subir las cotizaciones pero hay que generar más recursos, hemos planteado algo que aplican en Reino Unido, que no es un Gobierno filocomunista: un impuesto extraordinario a la banca, que fue rescatada con 77.000 millones de euros por los contribuyentes. Con voluntad política se pueden garantizar pensiones dignas.

Si no hay esa voluntad política, ¿no apoyarán la propuesta del Gobierno?
Es evidente.

¿Y no teme usted que le reprochen el discurso del no es no?
Una cosa es la oposición de Estado y otra, la oposición al Gobierno. La oposición de Estado es estar con el Estado a pesar del Gobierno, por ejemplo, ante el desafío secesionista. Cuestiones como los presupuestos, en cambio, el Gobierno las tiene que resolver con su socio, no con el líder de la oposición.

Se refiere a Cs como socio de Gobierno, pero el partido de Rivera no se define como tal.
Lo es, quizá no de palabra, pero sí de hecho. El PP y Cs siempre vetan las iniciativas que garantizarían el debate sobre cómo repartimos el crecimiento. Vetan, por ejemplo, la iniciativa legislativa popular para abrir un debate sobre la renta básica, que beneficiaría a dos millones de personas sin prestación por desempleo ni ingreso alguno, la modificación de la Ley de Memoria Histórica, o las cuestiones que tienen que ver con la subida del salario mínimo interprofesional, como ha planteado la izquierda.

Antes ha dicho que Rajoy tendrá que adelantar elecciones si no hay presupuestos. ¿Qué plazo da el PSOE al Gobierno para aprobarlos?
El que se ha dado el Gobierno, el mes de junio.

Si el PSOE vota contra esas cuentas, las dejaría en manos de Cs y los nacionalistas, con las compensaciones que eso supone. ¿Le preocupa?
Es la realidad parlamentaria que tenemos. A mí me preocupa que estos presupuestos no vayan a resolver el problema de las pensiones o la infrafinanciación de la educación y la sanidad. Más allá de las identidades, me preocupa recuperar las igualdades perdidas.

¿Qué tendría que hacer Rajoy si pierde la cuestión de confianza a la que usted le reta?
Tendría que dimitir y abriríamos un periodo de consultas para ver qué solución se le da. A mí no se me ocurre otra que convocar elecciones y que los ciudadanos voten una mayoría parlamentaria que tenga un Gobierno que gobierne.

Si Rajoy dimitiera no podría convocar elecciones, y alguien tendría que someterse a la investidura. ¿Lo haría usted?
Eso es muy prematuro. Lo importante es que se le exija a Rajoy lo que tiene que hacer. Gobernar no solo es conservar el poder a cualquier precio.

¿Pero quién debería presentarse a la investidura?
Eso no depende solo del PSOE, sino del resto de fuerzas. No me puedo pronunciar sobre conjeturas. Hablaríamos todas las fuerzas y veríamos qué solución se le da. Lo que no puede ser es que tengamos un Gobierno que aspire a vivir de la prórroga, no es aceptable tener un Gobierno que no gobierna.

Vayamos a lo que sí depende de usted: una moción de censura. ¿Si no hay presupuestos, adelanto electoral, ni cuestión de confianza, la descarta?
En la vida y en política no se puede decir nunca jamás. Pero he dicho muchas veces que no voy a ser presidente a cualquier precio ni voy a entrar por la puerta de atrás en la Moncloa. Lo importante es que el Gobierno asuma su responsabilidad, que es gobernar.

¿Debería Rajoy haber aprovechado la entrada de Escolano para una crisis de Gobierno?
El Gobierno está hecho a imagen y semejanza de Rajoy: es un Gobierno paralizado y una legislatura agotada. Estamos a las puertas de un cambio de ciclo político. Dependerá de Rajoy prolongar la agonía o dejar que los ciudadanos se pronuncien.

¿Le perjudica no tener escaño? ¿Cómo compensa esa falta de presencia?
No. Yo me fui del Congreso por las razones que me fui, y el tiempo me ha dado la razón: no era solo la investidura, sino la gobernabilidad. Ahora al PSOE no se le pide tanto oponerse a Rajoy como construir un proyecto progresista, europeísta y modernizador. Hemos detectado cuáles son los tres principales desafíos -la desigualdad, una recuperación económica justa y la regeneración-, y estamos construyendo diez acuerdos de país sobre educación, energía, clima, ciencia, igualdad de género, renovación del pacto constitucional, reindustrialización... para ganar la confianza de quienes nos votan y también de los que no.

En la campaña de las primarias prometió colgar las botas de la política si no ganaba. ¿Si no es presidente tras las próximas generales, lo dejará?
Estoy en el camino de ganarme la confianza para serlo.

¿Le preocupa la subida del centro-derecha frente al centro-izquierda en las encuestas?
Aspiramos a ser la primera fuerza, no a sumar un bloque frente a otro. Ha habido una izquierda que ha estado más en hacer oposición a la izquierda que en compartir que hubiera un cambio de Gobierno. La única garantía de que el PP deje de gobernar es el PSOE. Dicho esto, sí que me preocupa la ola de neoconservadurismo y recentralización que plantean PP y Cs. Creo que el rompeolas ante esa corriente es el PSOE.

¿Están descuidando el centro? Los sondeos dicen que el PSOE cede terreno a Cs.
No me creo las encuestas. Creo que han dejado de ser instrumentos de estudio demoscópico para ser un instrumento más de propaganda. A mí me dijeron que me iba a sorpassar Pablo Iglesias y que iba a perder las primarias contra Susana Díaz, y aquí estoy.

¿Si no pueden pactar con PP ni Cs, la única alianza posible es con Unidos Podemos? ¿No tienen una relación tormentosa?
Diría tres cosas. Primero, que aspiramos a ganar. Segundo, que el PSOE es una organización de izquierda y gobernará para todos, pero desde los valores de izquierda. Y tercero, que tendremos capacidad de entendernos con otros partidos que no sean de izquierda en aspectos como la regeneración democrática.

¿Sin acuerdos, se perfila un escenario a la italiana? ¿Puede permitírselo España?
La ciudadanía quiere ir a escenarios políticos pluripartidistas, y hay que respetarlo. La virtud del PSOE es tener mayor capacidad de diálogo que PP y Cs. Lo que no se puede permitir España son cuatro años más de derecha. El cambio debe ser la izquierda.