El hallazgo de la camiseta interior con ADN de Gabriel Cruz aumentó las sospechas sobre la posible implicación del entorno familiar en la desaparición del menor, según confirman fuentes de la investigación. Las pesquisas policiales se centraron especialmente en Ana Julia Quezada, la actual pareja del padre del niño, que fue la persona que halló esta prenda.

Ana Julia Quezada ha sido detenida este domingo cuando transportaba en el maletero de su coche el cadáver del menor. El arresto se ha producido doce días después de que se perdiera el rastro de Gabriel en el camino que une las casas de sus abuelos y sus tíos en Las Hortichuelas de Níjar, una pedanía de Almería que se convirtió el pasado 27 de febrero, víspera del Día de Andalucía, en el 'punto cero' de la investigación de la Guardia Civil.

Tras unas primeras horas de confusión, las pruebas de ADN confirmaron que la camiseta pertenecía a Gabriel. Se trataba de la primera pista concreta sobre el niño. Los investigadores de la Guardia Civil guardaron silencio sobre las dudas que rodeaban a este hallazgo al tiempo que recababan datos sobre la posible implicación de Ana Julia en la desaparición.

No se explicaba que la prenda encontrada por la pareja del padre hubiera aparecido en una zona que había sido inspeccionada por voluntarios y especialistas por encontrarse a tan solo cuatro kilómetros de Las Hortichuelas. La camiseta interior no figuraba entre el listado pormenorizado que dieron los padres para ayudar en el rastreo y tampoco parecía haber sufrido especialmente el deterioro tras días de lluvias y mal tiempo en la zona.

Sus continuas contradicciones cuando fue interrogada como testigo pusieron aún más en alerta a la Guardia Civil, que vigiló sus movimientos en esta última semana y aguardaron a que ella misma les llevara hasta Gabriel para detenerla.

Hasta su detención, Ana Julia Quezada había participado en las numerosas batidas para buscar a Gabriel. Publicó en su perfil de redes sociales varios mensajes e incluso hizo declaraciones a los numerosos medios de comunicación que se desplazaron a la zona. A principios de mes explicaba a una reportera de La Mañana de TVE que habían enseñado al niño que gritara si se le acercaba un desconocido.

Llegó a Almería procedente de Burgos

Ana Julia Quezada, de 35 años y origen dominicano, llegó en 2014 a la localidad de Las Negras, en Níjar (Almería), con una anterior pareja procedente de Burgos. La mujer y su novio de entonces conocieron el lugar durante unas vacaciones y posteriormente inauguraron a medias un bar-cafetería en el único centro comercial de Las Negras. Sin embargo, la relación entre los dos se rompió un tiempo después, sin que haya sido concretado de forma exacta cuándo.

Ya instalada en Níjar, rompió su relación con el burgalés para comenzar poco después una nueva con Ángel Cruz. Familiares de Ángel Cruz señalan que la mujer conoció al padre de Gabriel hará aproximadamente un año y añaden que solía acudir casi todos los fines de semana a Las Hortichuelas con su pareja.

Dispositivo en torno a Ana Julia

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha pedido este domingo respeto para las "horas trascendentales" de la investigación "minuciosa" de la Guardia Civil. La detenida ha permanecido este domingo en dependencias de la Comandancia de Almería. Desde el viernes, cuando le tomaron declaración, los agentes del Instituto Armado habían montado un dispositivo a la espera de que Ana Julia cometiera un fallo.

Varios coches la han seguido este domingo hasta La Puebla de Vícar, a unos 80 kilómetros al oeste de las Hortichuelas. Cuando se encontraba a punto de entrar en un garaje de un bloque de pisos la han sacado del turismo y esposado. En el maletero del turismo llevaba el cuerpo sin vida de Gabriel. Ahora se trata de determinar si en el secuestro y muerte del pequeño Gabriel participó esta mujer o hay otras personas implicadas.

A lo largo de la investigación, la Guardia Civil ha tomado declaración a numerosos familiares y vecinos, entre ellos a Diego Miguel F.Z., que fue detenido el miércoles 28 de febrero e interrogado en dependencias policiales. Llevaba dos años acosando a la madre del niño, Patricia Ramírez, que siempre lo desvinculó de la desaparición.

Este hombre permaneció casi 72 horas detenido y el juez lo envió a prisión por saltarse la orden de alejamiento. El propio Ministerio del Interior explicó que había "manipulado" la pulsera telemática que controlaba que no se acercara a Patricia.

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