María Magdalena
Joaquin Phoenix y Rooney Mara en una imagen del cartel promocional de 'María Magdalena' Universal

Es una tradición que durante las fechas de Semana Santa las cadenas de televisión programen clásicos y superproducciones bíblicas. En los cines hace tiempo que las películas de temática similar, salvo alguna contada excepción, han dejado de atraer al público. Aún así, es el momento idóneo para dar salida a propuestas relacionadas con la vida de Jesucristo, el imperio romano o el llamado "cine cristiano".

Avanzándose a otras superproducciones, sin nada que ver con ello, caso de la ciencia-ficción de Ready Player One (28 de marzo) de Spielberg o la nueva entrega de Pacific Rim, Insurreción (día 23), llegan a la gran pantalla tres títulos para seguir con el hábito de películas religiosas históricas. Este mismo viernes 16 se estrenaron María Magdalena y Jeannette, la infancia de Juana de Arco, y el próximo 23 lo hará también Pablo, el apóstol de Cristo.

"Nunca nadie me ha preguntado cómo me siento" le dice Jesús a María Magdalena en la película que se centra en la vida de la mujer, rompiendo el tópico de que era una prostituta, y que se convirtió en la más devota seguidora del Mesías. Una visión femenina y reivindicativa de la figura de María Magdalena, y una frase que delata los sentimientos y la calidez del personaje que encarna Rooney Mara, la coprotagonista del drama lésbico Carol o la hacker Lisbeth Salander en la adaptación norteamericana de Millennium.

Joaquin Phoenix asumió el rol de interpretar a Jesucristo, Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) a San Pedro y Tahar Rahim (Un profeta) a Judas Iscariote en una producción en la que ha participado buena parte del equipo de producción de la oscarizada El discurso del rey, y con Garth Davis (Lion) trás de las cámaras.

Reparto de nombres conocidos y una película fácilmente asimilable para todo tipo de audiencias. Todo lo contrario que Jeannette, la infancia de Juana de Arco del inconformista y radical director francés Bruno Dumont, realizador de La alta sociedad o la genial miniserie El pequeño Quinquin. Es un musical, casi teatro filmado, sustentado en actores y actrices amateurs y recrea dos etapas de la vida de quien fue la Doncella de Orleans, a los 8 y 13 años.

Lejos de ser una propuesta convencional, su banda sonora está compuesta por temas que van desde el hip hop al folk, pasando por la electrónica o los sonidos metaleros.

El regreso del Jim Caviezel al cine cristiano y Semana Santa malagueña

Pablo, el apóstol de Cristo vuelve a cauces más comunes. Un relato centrado en los últimos días de San Pablo, que pasó de ser uno de los más fieros perseguidores de los cristianos a uno de los más fervientes evangelizadores. Muestra la última etapa de su vida, encerrado esperando su ejecución, por orden del emperador romano Nerón, y bajo el estricto control del ambicioso prefecto romano Mauritius.

James Faulkner (Randyll Tarly en Juego de tronos) es Pablo, Olivier Martinez encarna a Mauritius y Jim Caviezel, el recordado protagonista de La pasión de Cristo, interpreta en esta ocasión a Lucas, el Evangelista. El director es Andrew Hyatt, con cuatro largometrajes en su haber, pero un especialista en el género con títulos como Llena de gracia (2016).

A ellas añadirle una cuarta propuesta, la comedia española Mi querida cofradía, debut en el largometraje de Marta Díaz, o las desventuras de un grupo de mujeres durante la Semana Santa malagueña. Sin embargo, deberá esperar a después de las fiestas.

Su estreno está previsto para el 4 de mayo y posiblemente sea uno de los títulos que se proyecten en el próximo Festival de Málaga, que tendrá lugar del 13 al 20 de abril, dedicado al cine español.

Pasión por las superproducciones

Entre los clásicos considerados modélicos en el tema bíblico, y aunque no fuera especialmente comercial, está El evangelio según San Mateo (1964) de Pier Paolo Passolini, una de las obras más realistas jamás hechas sobre el género.

Por su parte, el Hollywood dorado de antaño volcó sus mejores recursos, de presupuestos, medios, estrellas y directores, en superproducciones de películas religiosas o en las conocidas como "de romanos". Emblemáticas son Sansón y Dalila (1949), Quo vadis (1951), La túnica sagrada (1953), Los Diez Mandamientos (1956), Ben-Hur (1959) o Espartaco (1960).

En los sesenta siguió explotando el filón de las Sagradas escrituras, y siempre procurando no mostrar el rostro del actor que lo interpretaba o haciéndolo con reverencial respeto. Colosales, en cuanto a sus esfuerzos de producción, fueron Rey de Reyes (1961), La historia más grande jamás contada (1965) o La Biblia (1966).

Pero nunca llueve, o se interpreta o revisan las historias, al gusto de todos. Mucho más polémica fue La última tentación de Cristo (1988) de Scorsese que provocó airadas protestas de círculos católicos e incluso le valió una demanda por "ultraje a la religión" y "actos obscenos". Basándose en una novela del griego Nikos Kazantzakis, uno de los pasajes mostraba a Cristo escogiendo la opción terrenal, casado con María Magdalena y con un hijo.

Cristo a ritmo de rock, en la comedia o "cazando vampiros"

Un taquillazo descomunal fue, hace catorce años, La Pasión de Cristo (2004) dirigida por un Mel Gibson que no tuvo reparo alguno en exhibir toda la crueldad y sangre del juicio, martirio y crucifixión. Algunos críticos la tildaron incluso de recurrir a la "pornografía" de la violencia gráfica.

El francés Jean-Luc Godard también causó un gran revuelo, en 1985, al trasladar el mito de la Virgen María al contexto actual con Je vous salue Marie; e igualmente poco ortodoxa fue Jesús de Montreal (1989) del canadiense Denys Arcand, trazando paralelismos entre el contexto histórico de Jesús y la sociedad moderna.

Tampoco especial gracia les hizo a algunos la hilarante La vida de Brian (1979) de los Monty Python. O innovador y provocador intentó ser la adaptación del musical, a ritmo de rock, Jesucristo Superstar (1973), partiendo de la teoría de que si Jesús volviera a la actualidad correría igual suerte.

Fuera de los circuitos más comerciales, recientemente la figura de Jesucristo ha sido plasmada en Últimos días en el desierto (2015) del colombiano Rodrigo García y protagonizada por Ewan McGregor, centrada en el periplo de Jesús en el desierto y tentado por el Diablo.

Aunque para versiones raras, y cutres, la que se lleva la palma es definitivamente Jesucristo, cazador de vampiros (2001), una producción de serie z con el Mesías combatiendo a vampiros que resisten la luz del día montado en vespino, y repartiendo golpes de kung-fu, ayudado por un justiciero enmascarado (inspirado en el luchador mexicano El Santo), curas punkies y un grupo de lesbianas.