Gran Vía, el 8-M
La Gran Vía de Madrid, completamente ocupada por los manifestantes en la huelga feminista. JORGE PARÍS

La resaca de las manifestaciones del 8-M ha obligado a reaccionar a todo el espectro político y mientras la oposición exige al Gobierno una acción más contundente contra la desigualdad, este defiende estar "satisfecho" con su actuación: "Algunos predican y otros damos trigo", sentenció el Ejecutivo.

El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, rechazaba este viernes que el Ejecutivo haya infravalorado el alcance de las movilizaciones y ha defendido las medidas adoptadas para la igualdad, aunque ha reconocido que el 8M le ha servido para comprobar que se trata de "un tema que nos importa, y mucho, a todos los españoles".

"Al Gobierno le parece muy bien esa muestra de concienciación, esa muestra de solidaridad", indicó el político, que prometió que trabajará en el futuro "con más fuerza" para lograr ese objetivo. De hecho, el PP ya se encuentra ultimando un plan con el que buscan "activar el paquete de medidas en favor de la igualdad y la conciliación", según ha publicado este sábado el diario El Mundo, que cita a fuentes de Génova.

PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos calificaron las movilizaciones del pasado jueves de "jornada histórica" y exigieron al Ejecutivo que, más allá de ponerse un lazo violeta, trabaje para garantizar la igualdad efectiva de hombres y mujeres.

"Ante la torpeza del Gobierno, que no ha sabido interpretar lo que las mujeres queremos, menos lacitos y más dinerito", subrayó la diputada de Unidos Podemos Ángela Rodríguez.

"Ya no basta con ponerse un lazo de quita y pon", aseveraba por su parte la portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, quien incidió en que las reivindicaciones de las mujeres no deben limitarse a la celebración de un solo día y en que el Gobierno debe poner en marcha medidas concretas para acabar con el machismo.

También a Ciudadanos le tocó suavizar su discurso respecto a la convocatoria del pasado jueves. "Hay una gran mayoría de mujeres que no se sienten representadas" en la huelga, dijo la portavoz de la formación naranja en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, si bien días después se manifestaba en la capital. El líder de Cs, Albert Rivera, destacó posteriormente el "éxito" de la jornada del pasado jueves y reprochó al Ejecutivo que "minimice la desigualdad". Ahora "toca hacer política" y "poner la guinda" a esa movilización, que "también debería traer reformas legislativas".

El grupo de Unidos Podemos en el Congreso, por su parte, utilizó la "resaca" del 8-M para presentar un bloque de iniciativas parlamentarias: 200 preguntas relacionadas con la lucha contra la violencia machista y una ley para redistribuir los cuidados y garantizar la igualdad y la corresponsabilidad.

El PSOE anunció que prepara una ley de usos del tiempo para promover horarios mejores, ha explicado su secretaria de Igualdad, Carmen Calvo.

Según el PP, "ya se ha trabajado mucho en temas como la conciliación familiar para favorecer el cuidado de los hijos e hijas", explicaba la diputada popular Marta González, quien ha destacado la importancia de que se haya reducido en cuatro puntos la brecha salarial.

Un debate necesario que "no es flor de un día"

Más allá de la política, la Comisión 8M, integrada por distintas organizaciones del Movimiento Feminista e impulsora de la huelga del jueves, advirtió de que las reivindicaciones de las mujeres "no son flor de un día".

"Hay que exigir y preguntar a los gobiernos qué van a hacer después de escuchar el grito global de las mujeres que reclaman igualdad en este país", ha declarado la portavoz de la Comisión 8M, María Álvarez, quien ha subrayado que el movimiento feminista ha logrado sacar a la luz debates necesarios contra las desigualdades, como el reparto de los cuidados.

"Las calles se han llenado, ya no pueden mirar para otro lado", insistió, para recordar que se deben abordar medidas "concretas y urgentes" para transformar la vida de las mujeres, como son la lucha contra la violencia machista, la brecha salarial y de pensiones y la educación igualitaria —"emocional y sexual"—.

Las comunidades también reaccionan

En el ámbito autonómico, desde las filas populares, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado el 8M de "clamor social" del que deben "tomar nota" los gobiernos locales, autonómicos, el central y las Cortes. Feijóo ha adelantado que presentará un Plan de Conciliación en Galicia.

En Andalucía, la presidenta Susana Díaz convocará a los sindicatos, la coordinadora de mujeres y las organizaciones feministas convocantes de las movilizaciones para acelerar las medidas de la reciente modificación de la Ley de Igualdad.

"Como mujer y presidenta de la Junta, tomo nota de que millones de personas salieron a la calle con un grito unánime por la igualdad", aseguró este viernes Díaz, mientras que la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, sugirió al Gobierno que se ponga las "gafas moradas" para acabar con las discriminaciones laborales.

En el ámbito local, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha invitado a los representantes políticos a que aprovechen este "movimiento histórico" para "reflexionar todos juntos sobre un problema que es de todos".