Era la nueva sensación de Mattel: la Barbie con el aspecto de Frida Kahlo que se enmarcaba dentro de su colección Mujeres que inspiran, muñecas inspiradas en iconos femenistas para que las nuevas generaciones las tuvieran como ejemplo a seguir. Todo ello anunciado a bombo y platillo días antes de la celebración de un 8 de marzo histórico. Lo que no se imaginaba la compañía es que esa Barbie sería el principio de una guerra abierta contra la familia de la pintora mexicana.

Horas después de la presentación de las muñecas, parte de la familia Khalo emitió un comunicado desde una cuenta de Twitter a través de la que aseguraban que la "única titular de los derechos de la imagen de la ilustre pintora" es la sobrina nieta de Frida y que ningún miembro de la familia tenía conocimiento del proyecto de Mattel.

"La empresa no cuenta con la debida autorización para utilizar la imagen de Frida Kahlo. Confiamos en que si la empresa fue víctima de un engaño regularizará de inmediato esta situación".  El clan Khalo aseguraba en ese comunicado que, de no ser así, tomarán medidas legales para "salvaguardar los derechos de Propiedad Intelectual".

Mattel, por su parte, defiende que este proyecto fue de la mano de Frida Kahlo Corporation, una empresa que se erige como la dueña de los derechos de imagen de la mexicana, en manos de otra parte de la familia. La corporación sostiene que fue otra sobrina, Isolda Pineo Kahlo, quien se los entregó. "Las señoras Mara de Anda Romero y Mara Cristina Teresa Romeo Pinedo no están legitimadas para otorgar o autorizar licencias, ya que la única entidad propietaria exclusiva de los derechos relacionados con Frida Kahlo es Frida Kalo Corporation".