La alumna denunció los hechos como acoso sexual ante el Defensor Universitario en diciembre de 2015 y poco después ante la Policía Nacional, aunque la causa judicial fue archivada al no hallarse indicios de criminalidad, según avanza este viernes 'El Independiente de Granada'.

En la resolución de la UGR que avanza este medio, y que confirma la Universidad de Granada, se expone que los hechos denunciados comienzan cuando la alumna fue seleccionada por el profesor como coordinadora de los trabajos de la asignatura que impartía.

El profesor mantuvo "una relación de cortejo" con correos electrónicos y reuniones en un despacho, le profiere comentarios totalmente alejados de la relación profesor/estudiante, con constantes alusiones poéticas y de seducción, pero siempre entremezcladas con temas académicos". Incluso, "la cita a desayunar en su despacho privado y la recibe con bombones y cava", entre otros episodios.

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