La legislación establece que los juguetes destinados a menores de 36 meses deberán tener dimensiones suficientes para que no puedan tragarse o inhalarse, y las pruebas realizadas sobre el juguete en cuestión han determinado que se pueden desprender fácilmente unos tornillos del xilófono, y que estos pueden ser ingeridos por los menores.

Los Inspectores de Consumo han contactado con el importador y se ha procedido a la destrucción de las 1.200 unidades de este juguete.

Desde la Dirección General de Consumo, Comercio y Simplificación Administrativa se recuerda que para ser seguros, los juguetes deben llevar de forma obligatoria los datos del responsable del producto y el marcado CE en su etiquetado, lo que implica que cumple con las normas de seguridad europeas.

También debe mostrar la edad mínima a partir de la cual un niño puede jugar con ese producto y llevar instrucciones y advertencias de uso.

El director general de Consumo, Comercio y Simplificación Administrativa, Francisco Abril, destaca que desde la Dirección General "velamos por la seguridad de los consumidores en todos sus ámbitos dentro de la Región, pero más si cabe en aquellos productos que van dirigidos a niños".

Asimismo, se han retirado y destruido 570 unidades de "bigotes y cejas de sheriff". Este juguete de disfraz para niños no ha superado las pruebas de quemaduras, siendo la persistencia de la llama superior a dos segundos después de la eliminación de la llama de ensayo.

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