La de Pablo Escobar es una historia plagada de violencia y sangre, de falta de escrúpulos, de odio... pero Escobar sabía envolver todo eso con un bonito papel de colores, con ese aura de estrella mediática, de personaje misterioso, que tienen los narcotraficantes. Eso fue lo que llevó a la periodista colombiana Virginia Vallejo a aceptar aquel regalo del mayor narco de todos los tiempos: su intimidad. Su círculo de confianza. Su cama.

Y ésto es lo que pretende contar Loving Pablo, la película de Fernando León de Aranoa con Penélope Cruz como Virginia Vallejo y Javier Bardem como Pablo Escobar.

El director se ha afanado estos días en dejar claro que él comenzó a pensar y a preparar esta película hace más de una década. Sin embargo, si algo le va a pesar a Loving Pablo es que Narcos, la serie de Netflix sobre Pablo Escobar, se le haya adelantado. Porque en lo que a la historia se refiere, Loving Pablo no es capaz de aportar nada.

Ni siquiera la vuelta de tuerca de pretender contarlo desde la perspectiva de la amante de Escobar es capaz de mostrar una faceta nueva. Al final, las escenas referidas a Virgina Vallejo quedan ensombrecidas, casi como una excusa, para contar los mismos hechos archiconocidos para quienes hayan visto ya algún documental, serie, libro o película sobre el narco colombiano.

Pero aún queda esperanza para dos tipos de espectadores. En primer lugar, para aquellos que no sepan aún de las tropelías que cometió el magnate de las drogas, para los que la historia pueda ser una novedad. Por otro lado, será grata para quienes disfruten del trabajo cinematográfico como arte, tanto en la dirección como en lo actoral.

Esta película la protagonizan dos premios Óscar que, además, están especialmente bien en este filme. No en vano, Bardem se llevó su estatuilla por interpretar a un psicópata. En Loving Pablo hace de su mirada de párpados caídos toda una virtud, despojando a su personaje de toda empatía, logrando abrir una ventana por donde atisbar una imagen íntima, cruda y brutal de Pablo Escobar. Bardem sabe en este filme modular las diversas personalidades del narco, desde la atractiva, socarrona y poderosa hasta la más cruel y despiadada, que desplegaba con sus enemigos, sus amigos y su amante.

Enfrente tiene a Penélope Cruz, que consigue diluirse en su personaje, desaparecer en favor de su Virginia Vallejo. La actriz sabe medir los tiempos para mostrar a las dos mujeres a las que interpreta en esta historia:_la periodista famosa, una estrella, segura de sí misma, que le hablaba de tú a tú al hombre más poderoso de Colombia y después, a la mujer destruida, desesperada, caída en desgracia, que se da cuenta de que su vida será un infierno para siempre.

Tal como ellos han confesado, a ambos les han pesado, incluso en lo personal, estos personajes intensos y llenos de sentimientos oscuros. Sensaciones estremecedoras que tienen su culmen en dos escenas del filme, en las que «el patrón» hace ver a Virginia Vallejo la realidad del mundo en el que ha entrado. Y del que no saldrá.

Merece la pena, especialmente en esta ocasión, ver la película en versión original, pues es destacable que dos actores españoles hayan asumido dos acentos colombianos diferentes (el paisa y el rolo) y los hayan llevado al inglés, idioma original del filme.