Kim Jong-un y Donald Trump
El líder norcoreano Kim Jong-un, en Pyongyang (Corea del Norte), y el presidente estadounidense, Donald Trump, en la sede de la ONU en Nueva York (EEUU). EFE

El presidente de EE UU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, se reunirán en mayo en un lugar aún por determinar para explorar una desnuclearización de la península coreana.

Emisarios surcoreanos viajaron este jueves a Washington para entregarle a Trump el mensaje que les confió este lunes en Pyongyang Kim Jong-un: su deseo de reunirse con el presidente estadounidense "lo antes posible".

Para iniciar la negociación con EE UU, el líder norcoreano ofreció suspender sus ensayos nucleares y de misiles balísticos y también se mostró dispuesto a abordar la desnuclearización de la península de Corea.

Contra todo pronóstico, Trump aceptó este mismo jueves la reunión que le había ofrecido Kim Jong-un, que será, de producirse finalmente, el primer encuentro de la historia entre mandatarios de Estados Unidos y Corea del Norte.

"El presidente Trump agradeció la reunión informativa y dijo que se reunirá con Kim Jong-un en mayo para lograr una permanente desnuclearización", anunció en una breve comparecencia el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, que lideró la delegación enviada a Washington.

Estados Unidos no concretó todavía el lugar de la reunión, pero una posibilidad es que ocurra en la frontera intercoreana, al ser considerado territorio neutral.

De hecho, Kim Jong-un se reunirá en abril en esa misma zona con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in,según acordaron los emisarios surcoreanos este lunes en Pyongyang.

Moon Jae-in ha calificado la cumbre entre los líderes de Corea del Norte y EEUU de "hito histórico" para lograr la paz en la península coreana. El presidente surcoreano ha elogiado el "coraje y sabiduría" de los líderes de Washington y Pyongyang y ha dicho que "el liderazgo del presidente Trump, quien gustosamente aceptó la invitación del líder Kim, recibirá los elogios no sólo de la gente del Sur y del Norte, sino también de la gente de todo el mundo". El jefe del Gobierno surcoreano añadió que Seúl también intentará aprovechar esta oportunidad, "que se ha presentado como un milagro".

Optimismo

En la Casa Blanca, Chung Eui-yong mostró el optimismo compartido con Trump sobre "proseguir un proceso diplomático para probar la posibilidad de una resolución pacífica" al conflicto con Corea del Norte.

El emisario de Seúl también advirtió que Corea del Sur, EE UU y el resto de aliados mantendrán "la presión" diplomática y económica "hasta que Corea del Norte cumpla sus palabras con acciones concretas".

Una idea que después reforzó Trump en un mensaje en su cuenta de Twitter: "Estamos haciendo un gran progreso pero las sanciones se mantienen hasta alcanzar un acuerdo. ¡Planeando la reunión!".

Asimismo, el presidente estadounidense se congratuló de que Kim Jong-un haya ofrecido un diálogo previa suspensión del programa de misiles nucleares y balísticos y que también haya puesto sobre la mesa su desnuclearización.

Washington considera que las sanciones han provocado el cambio de actitud de Pyongyang y manteniéndolas pretende evitar que se repita el fracaso de hace una década de las llamadas conversaciones a seis bandas para la desnuclearización, en las que participaban las dos Coreas, EE UU, China, Rusia y Japón.

Estas negociaciones quedaron oficialmente suspendidas en 2009 después de que Pyongyang pusiera todo tipo de trabas para que se verificara el estado real de su arsenal e instalaciones nucleares.

Deshielo olímpico

El actual deshielo protagonizado inicialmente por las dos Coreas empezó durante los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en la ciudad surcoreana de Pyeongchang a raíz del mensaje de Año Nuevo de Kim Jong-un, en el que tendió la mano a Seúl.

Precisamente en Pyeongchang, EE UU y Corea del Norte habían concertado una reunión secreta en la que iban a participar el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, y Kim Yo-jong, hermana de Kim Jong-un.

Sin embargo, Pyongyang canceló el encuentro en el último minuto a raíz de las duras declaraciones de Pence sobre Corea del Norte durante el viaje.

Pekín, un histórico aliado de Pyongyang que se ha visto forzado a apoyar las últimas sanciones contra Corea del Norte en la ONU, invitó este jueves a las partes a "mostrar valentía política y decisión" en un "viaje que no será fácil", afirmó su ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi.

Japón, por su lado, mantiene el escepticismo que ha mostrado desde que empezaron los acercamientos entre las dos Coreas.

Su primer ministro, Shinzo Abe, se mostró este jueves partidario de mantener la presión sobre Corea del Norte y de no ofrecerle ningún tipo de incentivo para negociar, al tiempo que anunció que viajará en abril a EE UU para reunirse con Trump y analizar los potenciales contactos con Pyongyang.