Playa del Algarve
Las playas del Algarve atraen a parejas de Europa y Latinoamérica para casarse. EFE

Una playa del Algarve, una probabilidad casi completa de que haya sol y un menú a precio razonable. Darse el "sí, quiero" en Portugal se está convirtiendo en la elección de cada vez más parejas de todo el mundo, que escogen el país luso para celebrar su boda.

Son sobre todo británicos, irlandeses, brasileños y alemanes, que en muchos casos ni siquiera han viajado a Portugal antes del gran día pero que han quedado prendados de la promesa de una ceremonia soleada en la esquina más al suroeste de Europa.

Según datos facilitados por el Ministerio de Justicia luso, el número de bodas de extranjeros en Portugal aumentó más de un 94% en la última década, desde los 458 que se registraron en 2007 hasta los 890 que se celebraron en 2016.

El año pasado, con datos disponibles hasta el 2 de agosto, 588 parejas extranjeras contrajeron matrimonio en suelo luso.

Sol, buenos precios y facilidades legales

Las razones son muy diversas, desde la relación calidad-precio, el clima o la gastronomía hasta la localización y buenas conexiones aéreas y la belleza del país, como refleja una encuesta interna realizada por la plataforma Zankyou, especializada en listas de boda, a 250 organizadores de este tipo de eventos que trabajan en Portugal.

"La facilidad de los procesos legales, el hecho de que se permiten bodas civiles en varios espacios y playas, y que se acepta el matrimonio homosexual son otros motivos", explicó la máxima responsable de Zankyou en Portugal, Cristiana Simões.

Según la plataforma, entre los lugares más solicitados destaca el sureño Algarve, muy buscado por los británicos e irlandeses, mientras que los brasileños suelen optar por la región de Lisboa (en especial los icónicos municipios de Sintra y Cascais) y la región del Douro, conocida por sus vinos.

Estas bodas, a pesar de que suelen contar con una media de 30 invitados, son en muchos casos de lujo y suponen un negocio creciente para Portugal, que aloja durante días a decenas de extranjeros que disfrutan de su estancia sin escatimar en gastos, como si se tratase de unas vacaciones.

"Un 92% de las parejas terminan escogiendo el país para la luna de miel y un 81 % de los invitados prolongan la estancia, por lo que es una gran fuente de ingresos para el turismo portugués", contó Simões, que refirió que el 88 % contrata un organizador de bodas local para el evento.

Incluso teniendo que abonar el viaje y la estancia de sus invitados, casarse en Portugal es generalmente más barato que en sus lugares de origen, por lo que los novios no dudan a la hora de escoger el país luso.

Los proveedores de bodas portugueses han sabido identificar las oportunidades que presenta este mercado y piden cada vez más campañas internacionales, como señaló Simões, que aseguró que en Zankyou se han multiplicado por cuatro este tipo de peticiones.

Recientemente se organizaron dos ferias en Londres y en Dublín para entrar en contacto directo con los futuros novios y atraer a Portugal a ingleses e irlandeses que quieran contratar empresas portuguesas.

La propia ceremonia de los votos matrimoniales tampoco es un problema para los extranjeros, y es que muchos ingleses e irlandeses optan por una ceremonia católica oficiada por algunos de los párrocos de la Pastoral de Turismo de la Diócesis del Algarve, que casan en inglés a decenas de parejas todos los años.

Aunque Zankyou no tiene datos sobre si priman los enlaces por la Iglesia o los civiles, Simões apuesta por estos últimos, ya que según comentarios de sus clientes "Portugal es un destino bastante escogido por estar permitido realizar ceremonias civiles en los propios espacios" donde se celebra el convite.

Las playas del Algarve, la magia de la monumental Sintra o los paisajes con viñedos del Douro se convierten así en la postal perfecta para darse el "sí, quiero" en Portugal.