El acusado de clonación de tarjeta, en la Audiencia.
El acusado de clonación de tarjeta, en la Audiencia. EUROPA PRESS

En sus informes finales, tanto el fiscal, que inicialmente pedía cinco años de prisión, como los letrados de BBVA y Servired, que interesaban siete y cinco año, respectivamente, han acordado reducir a tres años la petición de condena, junto con el pago de las indemnizaciones correspondientes, por delito continuado de falsificación de tarjetas de crédito y un delito de estafa, con la atenuante de dilaciones indebidas, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Antes de que el juicio quedara visto para sentencia en la Audiencia de Valladolid, tras dos jornadas de interrogatorios, la defensa ha mantenido por su parte la solicitud de absolución y, alternativamente, ha pedido una pena mínima de un año, un mes y quince días de cárcel por delito de falsificación de documento mercantil por las compras que Gaspar L.A. pudo haber efectuado con tarjetas de terceras personas en el supermercado Makro para adquirir bebidas por valor superior a los 700 euros.

Esta última condena alternativa es la que la defensa ha dejado abierta a raíz de que una empleada del referido establecimiento, sito en la calle Fernández Ladreda, reconociera a Gaspar como la persona que el 7 de abril de 2009 utilizó una tarjeta para pagar el importante pedido de bebidas que se llevó del 'súper'.

En la primera jornada del juicio, el procesado se declaró inocente de

los cargos que se le imputan, a pesar de que quien por aquellas fechas trabajaba en la gasolinera, el también dominicano Elpidio Antonio M.A, ya condenado por los mismos hechos en 2015 a dos años de cárcel, reconociera a Gaspar como la persona que inicialmente le propuso grabar las bandas magnéticas de las tarjetas de la clientela para luego clonarlas y usarlas para realizar compras.

El 'gasolinero' precisó en el juicio que se opuso a esa primera solicitud pero que a posteriori no pudo seguir resistiéndose cuando el 'negocio' volvió a planteárselo un conocido 'narco' de su país, un tal Eleuterio Guantes, que incluso amenazó a su familia, residente en Santo Domingo.

Un tercer implicado en el clonado y uso fraudulento de los plásticos, Gilberto A. la R, compatriota de los dos anteriores, también fue condenado a dos años de prisión tras reconocerse en 2015 autor de los hechos.

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